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Chile se posiciona como pilar mundial en semillas resilientes para enfrentar la crisis climática

El país destaca como un hub-biotecnológico clave para la seguridad alimentaria global. Su mercado de contraestación, la diversidad geográfica como laboratorio natural y su solidez competitiva permiten que el 100% de los cultivos biotecnológicos de maíz, soya y canola comercializados en el mundo hayan sido desarrollados o multiplicados en suelo nacional

Frente a la urgencia de adaptar la agricultura a desafíos como sequías, variaciones térmicas y plagas, Chile se ha consolidado como un proveedor estratégico de semillas de alto rendimiento y resiliencia climática. Según detalló Miguel Ángel Sánchez, director ejecutivo de ChileBIO, en Radio San Cristóbal, la biotecnología combinada con las ventajas de contraestación acelera la investigación de campo, fortalece la seguridad alimentaria internacional y posiciona al país como un referente científico entre el hemisferio sur y los mercados agrícolas del norte.

ADAPTACIÓN AGRÍCOLA Y EL ROL ESTRATÉGICO DE LA CONTRAESTACIÓN

El desarrollo constante de nuevas variedades vegetales ha sido indispensable para sostener la alimentación humana. Hoy, el cambio climático exige una mayor diversidad de cultivos capaces de tolerar calor, frío, lluvia, salinidad y enfermedades. En este panorama, la biotecnología ofrece herramientas para hacer la mejora vegetal más simple, precisa, eficiente, económica y rápida.

 

En este contexto, Chile resulta fundamental por el mercado de contraestación. Mientras el hemisferio norte —donde habita cerca del 90% de la población mundial— atraviesa el otoño e invierno con su agricultura detenida, Chile vive la primavera y el verano. Esta inversión estacional ofrece condiciones óptimas para que entidades públicas y privadas continúen la investigación de campo de nuevas variedades sin interrupción.

LABORATORIOS NATURALES: DE ARICA A LAS ZONAS CENTRO Y SUR

La diversidad geográfica chilena opera como un conjunto de laboratorios naturales para la ciencia agrícola. En el norte, Arica destaca por sus condiciones climáticas controladas, con temperatura promedio constante de 19 grados Celsius y ausencia de precipitaciones.

Estas características permiten que la investigación en maíz obtenga hasta cuatro cosechas al año con técnicas biotecnológicas adicionales. Lo que en la zona central o en otras partes del planeta tomaría cuatro años, en Arica se logra en uno, reduciendo los tiempos a la cuarta parte. Asimismo, la zona central (Metropolitana y O’Higgins) alberga avances en soya, mientras el sur aborda la canola y antecedentes en remolacha.

IMPACTO INTERNACIONAL DE LAS 350 MIL HECTÁREAS PRODUCIDAS

El alcance de la industria semillera nacional es global. El 100% de las variedades biotecnológicas de maíz, soya y canola comercializadas en el planeta han pasado por Chile en su investigación de campo o multiplicación de semillas para abastecer al hemisferio norte.

En los últimos 20 años, Chile ha sembrado cerca de 350 mil hectáreas para semillas biotecnológicas. Aunque es un número acotado frente al trigo, esas 350 mil hectáreas permitieron cultivar 50 millones de hectáreas en el mundo, equivalentes a 100 años de agricultura de cultivos anuales en Chile. Además, genera 30 mil empleos al año en el país entre agricultores, científicos y profesionales.

DIFERENCIAS ENTRE LA EDICIÓN GENÉTICA Y LOS TRANSGÉNICOS

En biotecnología vegetal existen dos herramientas principales: transgénicos y edición genética. Los transgénicos incorporan genes de otros organismos para expresar proteínas con atributos de calidad o tolerancia. En Chile, la normativa permite la investigación y multiplicación para exportación, pero hay vacíos regulatorios que impiden a los agricultores locales cultivarlos en beneficio propio.

Por su parte, la edición genética imita cambios naturales en las plantas de forma controlada. Para esta tecnología, Chile cuenta con un marco regulatorio claro que autoriza a los productores agrícolas locales a utilizar sus avances.

CERTEZA JURÍDICA E INNOVACIÓN PARA EL FUTURO AGRÍCOLA

Frente a competidores del hemisferio sur como Australia, Sudáfrica o Argentina, Chile destaca por su cercanía comercial a destinos clave, acuerdos internacionales y previsibilidad climática. No obstante, para mantener inversiones y responder a avances como la inteligencia artificial, resulta imprescindible fortalecer las normativas locales y rayar la cancha con claridad, garantizando la certeza jurídica indispensable para resguardar la seguridad alimentaria global.

Fuente: La Tribuna – https://www.latribuna.cl/agroforestal/2026/10/24/chile-se-posiciona-como-pilar-mundial-en-semillas-resilientes-para-enfrentar-la-crisis-climatica.html

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Representantes de IICA abordan con ministro Campos la necesidad de impulsar una agenda regional frente a plagas y riesgos sanitarios

El ministro de Agricultura de Chile, Jaime Campos, y representantes del IICA abordaron la necesidad de fortalecer la cooperación entre los países de la Región Sur frente a enfermedades, plagas y exigencias sanitarias que impactan la producción y el comercio agroalimentario.

 

Fortalecer la cooperación regional frente a los desafíos sanitarios que enfrenta la agricultura fue uno de los principales temas abordados durante una reunión entre representantes del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) y el ministro de Agricultura de Chile, Jaime Campos.

En el encuentro participaron José Urdaz, gerente del Programa Hemisférico de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad de los Agroalimentos del IICA (SAIA); Rodrigo Astete, coordinador del HUB SAIA Región Sur; José Arrúa, especialista internacional SAIA y miembro del HUB Región Sur; Hernán Chiriboga, representante del IICA en Chile; Fernando Barrera, coordinador técnico del IICA en Chile, y Noemí Zúñiga, especialista SAIA.

Durante la reunión, la delegación presentó al ministro los principales lineamientos del trabajo que el Instituto está impulsando en Chile en materia de sanidad vegetal, salud animal, bioseguridad e inocuidad y calidad de los alimentos, así como los avances del recientemente desarrollado taller nacional del HUB SAIA Región Sur.

El encuentro permitió profundizar en la necesidad de mirar estos desafíos más allá de las fronteras nacionales, considerando que enfermedades, plagas, riesgos sanitarios y exigencias asociadas al comercio agroalimentario tienen cada vez con mayor frecuencia un carácter transfronterizo.

En ese contexto, el ministro Jaime Campos destacó la importancia de que este tipo de materias sean abordadas desde una perspectiva regional, poniendo sobre la mesa la realidad y prioridades de cada país para construir soluciones conjuntas.

Campos planteó que, independientemente de las políticas internas que cada Estado implemente para resguardar sus fronteras o de los estándares fitosanitarios y sanitarios que establezca, existen desafíos que requieren coordinación, intercambio de información y respuestas articuladas entre los países, como también la urgente necesidad de establecer prioriades a la hora de implementar planes de trabajo.

Asimismo, valoró la presencia del IICA y su papel como organismo de cooperación técnica para la agricultura de las Américas, manifestando la disposición del Ministerio de Agricultura para continuar trabajando conjuntamente en estas materias.

De las prioridades nacionales a una agenda regional

Durante la reunión, Rodrigo Astete, coordinador del HUB SAIA Región Sur, explicó los objetivos y alcances de esta plataforma, concebida como un espacio para conectar capacidades técnicas, identificar prioridades y promover iniciativas de cooperación entre los países de la región.

La iniciativa forma parte de una estrategia más amplia del IICA destinada a fortalecer los sistemas sanitarios y de inocuidad agroalimentaria, especialmente frente a enfermedades y plagas emergentes, riesgos transfronterizos, exigencias regulatorias y desafíos relacionados con el comercio seguro de alimentos.

“El Programa SAIA del IICA busca precisamente fortalecer los sistemas de salud animal y sanidad vegetal de los países miembros, avanzar en alimentos inocuos y de calidad y promover medidas sanitarias y fitosanitarias armonizadas que contribuyan tanto a la seguridad alimentaria como al comercio agroalimentario”, agregó José Urdaz, gerente del Programa Hemisférico de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad de los Agroalimentos del IICA (SAIA).

Astete explicó que el HUB pretende avanzar desde la identificación de brechas y necesidades hacia la construcción de iniciativas concretas, con posibilidades de transformarse posteriormente en proyectos nacionales o regionales.

En Chile, ese proceso tuvo uno de sus principales hitos con la realización de un taller nacional de trabajo, diseñado bajo una metodología participativa y orientado a identificar prioridades en tres ámbitos principales: sanidad vegetal, salud animal e inocuidad de los alimentos.

Taller reunió capacidades del sector público y privado

Previamente al encuentro con el ministro de Agricultura, los personeros del organismo internacional IICA, realizaron una jornada de trabajo que contó con la participación de especialistas vinculados al ámbito sanitario y agroalimentario, incluyendo jefaturas y profesionales del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), de Achipia, y actores relacionados con inocuidad, sanidad vegetal y salud animal.

El trabajo se organizó precisamente en tres mesas temáticas.

En sanidad vegetal, la discusión consideró amenazas fitosanitarias prioritarias, vigilancia, diagnóstico, preparación y respuesta ante emergencias, certificación fitosanitaria, requisitos de importación y exportación y barreras sanitarias.

En salud animal, se abordaron enfermedades prioritarias, vigilancia epidemiológica, diagnóstico, bioseguridad, resistencia a los antimicrobianos, certificación veterinaria y comercio internacional.

Mientras que en inocuidad de los alimentos se analizaron sistemas oficiales de control, laboratorios, gestión del riesgo, trazabilidad, Codex Alimentarius, coordinación interinstitucional, integración regional y facilitación del comercio.

La metodología buscó que los participantes no solo identificaran problemas, sino también capacidades que deben fortalecerse, acciones prioritarias, posibilidades de cooperación entre países y eventuales fuentes de apoyo técnico o financiero.

 

Priorizar proyectos ejecutables y financiables

Por su parte, José Urdaz expuso la visión regional del Programa SAIA y explicó que este trabajo se está desarrollando en diferentes países, precisamente para levantar información comparable, identificar necesidades comunes y establecer prioridades que puedan transformarse en iniciativas concretas.

Uno de los objetivos es avanzar hacia una cartera de proyectos ejecutables y susceptibles de financiamiento, evitando que los diagnósticos queden únicamente en la identificación de problemas.

Este enfoque ya está siendo aplicado en otros países de la Región Sur como Argentina, Uruguat, Brasil y Paraguay. Con una misma lófica se organizaron talleres destinados a identificar brechas y oportunidades de cooperación en sanidad agropecuaria, bioseguridad e inocuidad, cuyos resultados alimentarán una agenda regional para el período 2026–2030, explicó, José Arrúa, especialista internacional SAIA y miembro del HUB Región Sur.

El proceso desarrollado en Chile también contempla generar un diagnóstico nacional y un mapa de prioridades, además de una cartera preliminar de iniciativas que puedan implementarse de manera individual o coordinada entre los países.

Los resultados de estos talleres nacionales serán utilizados para avanzar en la construcción de una Agenda Regional SAIA 2026–2030 y de una hoja de ruta para el HUB Región Sur.

“El objetivo será definir líneas prioritarias de trabajo, responsabilidades, mecanismos de coordinación y oportunidades para articular a los países con organismos técnicos, socios estratégicos y fuentes de financiamiento. Esta mirada regional responde también a la estrategia actual del IICA y de esta representación en Chile, que busca fortalecer la gestión integral del riesgo sanitario y fitosanitario, mejorar la respuesta frente a amenazas emergentes, avanzar en la armonización de normas basadas en ciencia y fortalecer la cooperación público-privada y entre países”, dijo Hernán Chiriboga, representante de IICA en Chile.

Durante la reunión, Chiriboga, destacó la labor que desarrolla el Instituto como organismo de cooperación técnica, acompañando tanto a instituciones públicas como a actores privados del sector agroalimentario.

Este trabajo comprende áreas que van desde la agricultura sostenible y el fortalecimiento de capacidades hasta el apoyo para el cumplimiento y desarrollo de estándares agroalimentarios, sanidad agropecuaria, inocuidad y facilitación del comercio.

La cooperación técnica del IICA se orienta actualmente a generar soluciones adaptadas a las necesidades de cada país y territorio, trabajando junto con gobiernos y otros actores para avanzar hacia sistemas agroalimentarios más productivos, sostenibles y resilientes.

La reunión con el ministro Campos permitió así conectar el trabajo desarrollado en Chile con una discusión de mayor alcance: cómo transformar prioridades sanitarias nacionales en respuestas regionales coordinadas, capaces de anticiparse a nuevos riesgos y, al mismo tiempo, proteger la producción y facilitar un comercio agroalimentario seguro.

La tarea que seguirá ahora será sistematizar las conclusiones levantadas en Chile, incorporarlas al trabajo de los demás países de la Región Sur y avanzar hacia una agenda que permita convertir esas prioridades en proyectos concretos de cooperación técnica regional.

Fernando Ortega, SNID

INIA Chile nombra a Fernando Ortega como nuevo Subdirector Nacional de I+D

Ortega se desempeñaba como Director Regional de INIA Carillanca desde marzo de 2026, y lleva una amplia trayectoria en el instituto, principalmente en proyectos vinculados a los recursos genéticos y mejoramiento genético de forrajeras, además de liderar diversos cargos directivos. 

 Santiago, 14 de octubre de 2026.- La Dirección Nacional del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA), dependiente del Ministerio de Agricultura, informó que Fernando Ortega Klose es el nuevo Subdirector Nacional de I+D, y que asume este 15 de octubre. 

Fernando es ingeniero Agrónomo de la Universidad de Chile y Ph.D. de la Universidad de Gales-IBERS, Reino Unido, en mejoramiento genético de forrajeras. Cuenta con más de 39 años de trayectoria en INIA, principalmente en el Centro Regional INIA Carillanca, focalizada en el mejoramiento genético de forrajeras, recursos genéticos y la integración de los recursos forrajeros en sistemas ganaderos sustentables. 

Tras el anuncio, el nuevo Subdirector Nacional de I+D de INIA indicó que “asumo este desafío profesional con mucha responsabilidad y orgullo, ya que el INIA es una institución clave en el desarrollo agropecuario de las regiones y el país, ante los desafíos que marcan el presente de la agricultura nacional”.

“Tal como me ha planteado en otras oportunidades la Directora Nacional, Dra. María Teresa Pino, el INIA impulsará ciencia aplicada para fomentar la transformación del sector agropecuario hacia sistemas sostenibles, que permitan desarrollar alimentos de calidad nutricional e inocuidad, forjando un sector competitivo y resiliente ante el nuevo contexto climático. Para ello, en el ámbito interno es fundamental fortalecer la coordinación entre los equipos de trabajo de los once centros regionales de INIA. En el ámbito externo, para mejorar el impacto institucional en I+D, se requiere potenciar la articulación con las cadenas productivas en general, con las universidades  y, muy especialmente,  con los otros servicios de MINAGRI”, añadió. 

Trayectoria laboral

Durante su carrera el Dr. Ortega ha desempeñado diversos cargos directivos en INIA: fue Subdirector Regional de I+D en INIA Carillanca (1998-2001); Director Regional del mismo centro (2000 al 2010, y abril a octubre 2026); y coordinador y Jefe de áreas nacionales en recursos genéticos y cultivos.

Ha registrado tres variedades comerciales de trébol rosado y dos de bromo, y ha sido autor y coautor de libros, artículos científicos arbitrados, capítulos de publicaciones y más de 120 presentaciones en congresos.

El nuevo Subdirector de I+D de INIA participa en distintas instancias científicas a nivel nacional e internacional. Es miembro de sociedades científicas como la British Grassland Society (BGS), la Sociedad Chilena de Producción Animal (SOCHIPA A.G.), la Academia Chilena de Ciencias Agronómicas. Representa a Sud América en el comité continuo de la International Grassland Congress, entidad que preside hasta junio de 2027.

 

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Salmón y productos agrícolas aparecen como los motores de exportación desde Carriel Sur

El aeropuerto Carriel Sur de Talcahuano ha ido posicionándose como un centro de exportaciones e importaciones de suma importancia desde la zona centro-sur del país.

Sin embargo, parte de la carga que sale desde la Región del Biobío utiliza el terminal penquista para trasladarse a Santiago, desde donde continúa hacia sus destinos internacionales.

Frente a ese escenario, los gremios regionales buscan ampliar las operaciones de comercio exterior y reducir la dependencia logística con Santiago.

Según los datos de Aduanas, las exportaciones registraron un valor FOB de US$ 1.511.822, mientras que las importaciones alcanzaron US$ 2.605.483,6 en valor CIF.

En términos de volumen, ingresaron 1.040 toneladas de mercancías y salieron 298 toneladas. La recaudación asociada al comercio exterior llegó a US$520.857,5, mientras que no se registraron exportaciones de servicios en el período considerado.

Los valores FOB corresponden al precio de las mercancías hasta su embarque, mientras que los CIF incluyen el costo de los productos, el seguro y el flete hasta el destino. Por ello, ambos montos no son directamente comparables bajo las mismas condiciones.

Salmón concentra los envíos por vía aérea

Desde Sernapesca Biobío explicaron a Diario Concepción que los vuelos que salen desde Carriel Sur tienen como destino Santiago, por lo que los productos continúan desde allí su recorrido hacia los mercados internacionales.

“En el caso de las cargas de salmón que salen por avión desde la región del Biobío a Santiago, todas son con destino final a EE.UU.”, indicaron desde el organismo.

De acuerdo con las cifras entregadas por Sernapesca, durante 2025 se embarcaron 58,71 toneladas de salmón por esta vía, mientras que en lo que va de 2026 la cifra llegó a 86 toneladas.

El servicio advirtió que todavía restan tres meses para cerrar el año, por lo que el volumen podría seguir aumentando.

El organismo identificó al salmón como el principal producto embarcado por el aeropuerto. El crecimiento de los envíos durante 2026 abre la discusión sobre las posibilidades de ampliar la participación de Carriel Sur en la logística exportadora, aunque las cifras corresponden a carga que utiliza el terminal para trasladarse a Santiago y no necesariamente a mercancías despachadas directamente desde Biobío hacia el extranjero.

Gremios apuntan a servicios y personal

Para Álvaro Ananías, presidente de CPC Biobío, uno de los principales obstáculos para ampliar las operaciones de comercio exterior en Carriel Sur es la disponibilidad de servicios y funcionarios de los organismos públicos que intervienen en estos procesos.

“Yo diría que el principal problema para que esto empiece a ocurrir desde el aeropuerto Carriel Sur, es primero, terminar de habilitar temas que son básicos y relativamente sencillos, que tienen que ver con servicios”, señaló.

El dirigente mencionó al Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), Aduanas y la Dirección General de Aeronáutica Civil entre los organismos que, a su juicio, deben contar con personal en el aeropuerto para desarrollar las funciones necesarias para importar y exportar mercancías.

Ananías sostuvo que Carriel Sur cuenta desde 1989 con un permiso para exportar desde sus instalaciones, por lo que planteó que el desafío también está en modificar las prácticas de los exportadores y agentes de aduana, que habitualmente canalizan sus operaciones por otros terminales.

“Hay un tema de cambio de costumbre, de gestión y de convencer a los agentes de Aduana que muchas veces es más conveniente salir por acá, por Biobío, que salir por la quinta región”, afirmó.

Respecto de los productos que podrían ampliar su participación en el transporte aéreo, el presidente de CPC Biobío destacó el salmón, las frutas frescas y las semillas agrícolas.

Explicó que la carga aérea suele corresponder a productos de alto valor o perecibles, cuyo traslado requiere reducir tiempos para mantener su competitividad.

En el caso del salmón producido en el sur del país, sostuvo que una salida por Biobío podría acortar los trayectos terrestres hacia el aeropuerto de Santiago y disminuir los costos logísticos.

También mencionó cerezas, arándanos, uvas, duraznos, damascos y manzanas producidos en la zona central como mercancías con potencial para utilizar el terminal regional.

Semillas: una propuesta para importar por Talcahuano

Una de las iniciativas que busca ampliar las operaciones de Carriel Sur es la propuesta para habilitar un proyecto piloto de importación de semillas por el aeropuerto.

La Asociación Gremial de Productores de Semillas (ANPROS) se incorporó al Comité de Gremios del Biobío para presentar la iniciativa al SAG.

Según estadísticas elaboradas por ANPROS con datos de Aduanas, durante 2025 las importaciones de semillas superaron los 28 millones de kilos en el país, de los cuales 4,7 millones ingresaron por vía aérea.

Actualmente, las semillas que llegan por avión ingresan a través de la Región Metropolitana y luego deben trasladarse por carretera hacia las zonas productivas.

Los gremios plantean que habilitar un punto de ingreso en Carriel Sur permitiría reducir los desplazamientos terrestres hacia Biobío, Ñuble y La Araucanía.

De acuerdo con sus estimaciones, el tiempo promedio de liberación de la carga podría disminuir de cuatro a dos días, un factor relevante para una actividad condicionada por los períodos de siembra.

La propuesta se apoya en el Decreto N° 2 Exento del Ministerio de Agricultura, publicado el 17 de enero de 2025, que incorporó a Carriel Sur entre los puntos habilitados para la importación de mercancías bajo competencia del SAG.

Roberto Ferrada, director regional del SAG, confirmó que el organismo sostuvo reuniones con profesionales de la División de Protección Agrícola y Forestal y Control de Fronteras, junto con representantes de ANPROS, para analizar la posibilidad de habilitar el aeropuerto como punto de ingreso de semillas para la macrozona centro-sur.

“Acordamos avanzar en un proyecto piloto para evaluar costos, tiempo y evidentemente en este minuto el servicio está a la espera de la propuesta del gremio y de acuerdo a la propuesta, será revisada y respondida en forma y tiempo”, señaló Ferrada.

Una estrategia logística para la macrozona centro-sur

La directora de la Mesa de Comercio Exterior del Biobío, Karem Urzúa, sostuvo que los gremios han trabajado en una estrategia para posicionar a la región como un punto de conexión logística.

Según explicó, uno de los desafíos es contar con metodologías que permitan evaluar la rentabilidad social de las inversiones públicas destinadas al transporte de carga.

Urzúa destacó que Biobío cuenta con alternativas de transporte marítimo, ferroviario, terrestre y aéreo, además de conexiones con pasos fronterizos de regiones cercanas.

En ese contexto, planteó que la planificación logística debe considerar las relaciones productivas entre territorios, más allá de sus límites administrativos.

La dirigente también mencionó el proyecto de acceso ferroviario norte como una iniciativa vinculada al movimiento de carga que requiere evaluación y planificación.

A su juicio, los avances en infraestructura y en los procedimientos aeroportuarios son necesarios para ampliar las alternativas de comercio exterior.

“Yo creo que al 2030 tenemos que estar con esto arriba”, afirmó respecto de las metas de desarrollo logístico planteadas por el sector.

Fuente: Diario Concepción

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El genetista de trigo Jorge Dubcovsky ha sido nombrado ganador del Premio Mundial de Agricultura 2026.

El trabajo de este investigador de la UC Davis ha ayudado a los programas de mejoramiento genético a desarrollar variedades de trigo con mayor rendimiento, resistencia a las enfermedades y adaptación a las condiciones de cultivo cambiantes.

Jorge Dubcovsky, genetista especializado en trigo de la Universidad de California, Davis, ha sido nombrado ganador del Premio Mundial de Agricultura 2026 en la categoría de países con economías desarrolladas.

El premio reconoce sus contribuciones al mejoramiento del trigo y a la seguridad alimentaria mundial. Lo otorga la Confederación Global de Asociaciones de Educación Superior para las Ciencias Agrícolas y de la Vida, conocida como GCHERA.

Según un  comunicado de prensa, Dubcovsky es un distinguido profesor del Departamento de Ciencias Vegetales de la UC Davis e investigador del Instituto Médico Howard Hughes.

Transformando los descubrimientos genéticos en variedades mejoradas.

Durante más de tres décadas, la investigación de Dubcovsky ha contribuido al avance del conocimiento sobre la biología del trigo y ha ayudado a los programas de mejoramiento genético a aplicar herramientas genómicas para la mejora de los cultivos.

Su trabajo ha permitido identificar y caracterizar genes que controlan el rendimiento, la resistencia a enfermedades, el tiempo de floración, la eficiencia en el uso de nutrientes y la adaptación a diferentes entornos de cultivo. Estos descubrimientos han contribuido a la mejora de las variedades de trigo cultivadas en millones de hectáreas en todo el mundo.

“El Premio Mundial de Agricultura reconoce a personas cuyos logros han tenido un impacto profundo y duradero en la agricultura mundial y el bienestar humano”, declaró Doug Steele, presidente del Comité Internacional del Premio Mundial de Agricultura. “El liderazgo científico de Dubcovsky y sus extraordinarias contribuciones a la genética del trigo han fortalecido la resiliencia de uno de los cultivos alimentarios más importantes del mundo y han brindado beneficios tangibles a los agricultores, los sistemas alimentarios y la sociedad. Su trabajo ejemplifica la innovación, la excelencia y el impacto global que el premio busca reconocer”.

Colaboración entre programas de breeding

Dubcovsky ha colaborado con investigadores, instituciones de mejoramiento genético, gobiernos y organizaciones agrícolas internacionales para llevar los descubrimientos sobre el trigo a la práctica. Asimismo, ha sido mentor de científicos y mejoradores de plantas que continúan contribuyendo a la investigación y el desarrollo de cultivos.

El Premio Mundial de Agricultura reconoce las contribuciones a la agricultura y la seguridad alimentaria a través de la investigación, la innovación, el liderazgo y el servicio. GCHERA también reconoce a científicos de países que no se clasifican como economías desarrolladas.

Dubcovsky será homenajeado formalmente el 28 de octubre en la ceremonia de entrega del Premio Mundial de Agricultura 2026, que tendrá lugar en la Universidad Agrícola de Nanjing, en China.

Fuente: Seed World
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Director de ANPROS expone en el XVIII Seminario de Cultivos Anuales en Osorno

Con una asistencia de 400 personas en el Hotel Sonesta de Osorno, se realizó el XVIII Seminario de Cultivos Anuales 2026, organizado por Revista Campo & Tecnología y patrocinado por ANPROS. El encuentro reunió a productores, profesionales y representantes del sector agrícola para abordar los principales desafíos y avances relacionados con los cultivos anuales en el sur de Chile.

Bajo el lema Con la mirada puesta en los mercados, en la rentabilidad y la innovación, la jornada abordó temas como mejoramiento genético, rotación de cultivos, nuevas variedades, costos de fertilización, alternativas forrajeras y producción de papa.

Entre los expositores participó Álvaro García, director de ANPROS y gerente de Agrícola El Parque, quien presentó “El cultivo de papa bajo la lupa de los productores, con foco en: rendimiento, variedades y rentabilidad”.

El programa contó además con las presentaciones de Emilio Cuevas, sobre el impacto del precio de los fertilizantes en los resultados de los cultivos; Claudio Jobet, de INIA Carillanca, quien abordó el mejoramiento genético del trigo moderno para el sur de Chile; Roberto Cornejo, de INGENTEC, sobre nueva genética y cultivos alternativos para la agroindustria; Carlos Velásquez, de KWS Chile, quien analizó el raps como alternativa rentable dentro de la rotación de cultivos; y Rolando Demanet, de la Universidad de La Frontera, sobre el cultivo de maíz como alternativa forrajera.

La jornada puso especial énfasis en el mejoramiento genético y la incorporación de nuevas variedades, junto con prácticas productivas que permitan enfrentar los efectos del cambio climático y contribuir a mantener la productividad y competitividad de la agricultura.

La participación de representantes de INIA, INGENTEC, KWS Chile y Agrícola El Parque, todos vinculados a empresas e instituciones socias de ANPROS, dio cuenta del aporte de la industria semillera al desarrollo y mejoramiento de los cultivos anuales y a los desafíos productivos de la agricultura del sur de Chile.

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Carta publicada en El Mercurio y El Austral aborda la situación de Agrícola New Seed

La partida de nuestro socio Raúl Huenchuñir Antimán (Q.E.P.D.) ha sido profundamente sentida por quienes forman parte de la industria semillera. Su vasta trayectoria, cercanía y calidad humana dejaron una huella importante entre quienes tuvieron la oportunidad de compartir con él y conocer su trabajo.

Su fallecimiento da una dimensión aún más dolorosa a la difícil situación que ha debido enfrentar su familia, marcada por el ataque incendiario que en 2025 destruyó las instalaciones de Agrícola New Seed en Vilcún y por la compleja enfermedad que afectó a Raúl durante sus últimos meses.

Con el propósito de visibilizar esta realidad, Pamela Sandoval Fuentes, esposa y socia de Raúl, dio a conocer su testimonio a través de una carta publicada ayer en El Mercurio de Santiago y El Austral de Temuco, cuya publicación fue apoyada por ANPROS mediante distintas gestiones destinadas a contribuir a su difusión.

Como gremio, acompañamos a Pamela, a su familia y al equipo de Agrícola New Seed, y continuaremos apoyándolos en todas las gestiones que estén a nuestro alcance, especialmente aquellas orientadas a dar algo de paz a la familia y continuidad a una empresa de larga trayectoria en nuestra industria.

 

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Por qué los derechos de los obtentores de variedades vegetales importan más que nunca

A medida que la agricultura se enfrenta a rápidos cambios tecnológicos, los marcos que respaldan la innovación evolucionan con la misma rapidez, señala el nuevo presidente de la Unión Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales Inusuales.

Fue un gran honor para mí ser propuesto para el cargo de presidente de la Unión Internacional para la Protección de Obtenciones Vegetales (UPOV). La UPOV ha sido sumamente importante para mí a lo largo de mi carrera, especialmente como comisionado de la Oficina de Derechos de Obtentores Vegetales de Canadá. 

Es una comunidad global en la que he participado durante casi 15 años, y cuando tus compañeros de todo el mundo depositan ese tipo de confianza en ti, es realmente conmovedor.

Lo que distingue a la UPOV es su capacidad para responder a las necesidades actuales. Su esencia radica en promover la protección eficaz de las variedades vegetales en beneficio de la sociedad, no solo de los obtentores, sino también de los agricultores, los consumidores y el público en general. Esto implica apoyar simultáneamente la productividad agrícola, la seguridad alimentaria y la innovación. 

Anthony Parker es el nuevo presidente de UPOV. FOTO: martinphotography.ca

La base es sólida, pero lo que siempre me ha impresionado es la capacidad de adaptación de la organización. Cada vez que surge un nuevo desafío o tecnología, la comunidad se une para garantizar que la estructura se mantenga al día.

Algunos señalan que, si bien la Convención de 1991 tiene ya más de tres décadas, los principios jurídicos que en ella se basan siguen siendo válidos. La verdadera fortaleza del sistema reside en su capacidad de evolucionar mediante notas explicativas e interpretación colectiva. Un buen ejemplo es el concepto de Variedades Esencialmente Derivadas (VED). 

Originalmente, las EDV se desarrollaron para abordar problemas como el retrocruzamiento y la modificación genética, donde se modificaba un solo rasgo. Hoy vivimos en un mundo de edición genética avanzada donde se pueden alterar múltiples rasgos simultáneamente, con profundas implicaciones. La comunidad de la UPOV revisó la nota explicativa sobre las EDV, la modernizó y se aseguró de que siguiera siendo relevante para las tecnologías actuales. Así es como funciona el sistema: no mediante la reinvención constante, sino mediante una adaptación reflexiva.

También creo que estamos presenciando un cambio significativo en las actitudes hacia la innovación, la inversión y la competencia en Canadá. No se está produciendo de forma uniforme en todos los sectores agrícolas, y eso está bien. Cada sector avanza a su propio ritmo. Pero ya hemos visto algunos casos de éxito notables.

Un ejemplo que suelo mencionar es el sector de las hortalizas de invernadero. Cuando Canadá reforzó la protección de la propiedad intelectual y comenzó a aceptar datos extranjeros para establecer los derechos de obtentor de variedades vegetales, fue como abrir las puertas a la innovación. Las solicitudes y las nuevas variedades de hortalizas se multiplicaron. Esto brindó a los productores acceso a genética de vanguardia y una mayor variedad, al tiempo que creó un entorno competitivo que impulsa la innovación continua.

Lo que valoro del marco de la UPOV es su flexibilidad para adaptarse a las necesidades de los distintos sectores. Puede respaldar la inversión de los obtentores y, al mismo tiempo, reflejar la realidad a la que se enfrentan los productores. Hemos logrado muchos éxitos, pero aún existen áreas donde el progreso ha sido más lento.

Un desafío constante es el debate sobre la compensación justa por las semillas que los agricultores guardan. Desde hace mucho tiempo, los agricultores tienen la autonomía para guardar y reutilizar semillas de cultivos como cereales y legumbres, y esa tradición es importante. Pero, al mismo tiempo, el desarrollo de nuevas variedades requiere una inversión, tiempo y experiencia considerables. Si la innovación va a surgir tanto de programas de mejoramiento genético públicos como privados, debe existir un sistema que recompense equitativamente esa inversión.

Históricamente, Canadá ha dependido en gran medida del sector público, y ese sistema ha aportado un valor inmenso. Sin embargo, los programas públicos de cría no han tenido que operar bajo las mismas realidades comerciales que la inversión privada. A medida que los criadores privados buscan cada vez más contribuir, pueden surgir dos conjuntos de expectativas diferentes. 

Creo que parte del desafío consiste en ayudar a la gente a comprender que una remuneración justa por la innovación no se trata de quitarles algo a los productores, sino de crear estabilidad a largo plazo en el mejoramiento genético de las plantas y garantizar que Canadá siga siendo competitivo a nivel mundial.

Este tipo de cambios lleva tiempo. A veces, el proceso se extiende durante una década o más. En mi opinión, nuestra función es seguir proporcionando información clara sobre los beneficios, mantener un diálogo abierto y permitir que los sectores tomen decisiones a su propio ritmo.

Lo más importante es que estas decisiones sean meditadas. Una buena consulta, una buena colaboración y un debate reflexivo casi siempre conducen a mejores resultados que las decisiones apresuradas. Eso es algo que debemos respetar.

Fuente: Seed World
A banana suspended in a glowing DNA helix structure. Fruit with abstract science background.

Cómo la biotecnología podría proteger los cultivos de los que dependemos.

La marchitez bacteriana del banano amenaza a una de las frutas más apreciadas e importantes del mundo. Científicos de todo el planeta luchan por detenerla y, al hacerlo, demuestran lo vital que será la biotecnología moderna para nuestro futuro suministro de alimentos.

Los estantes de nuestros supermercados aún están llenos de plátanos. Pero esto podría cambiar.
Una devastadora enfermedad conocida como  marchitamiento xantano del plátano  (BXW, por sus siglas en inglés) se está propagando rápidamente y amenaza con erradicar por completo esta fruta. Para la mayoría de nosotros, perder los plátanos sería un inconveniente. Para millones de personas en África, sería catastrófico. La biotecnología podría ser la única solución.

Un producto básico amenazado

Los plátanos son mucho más que un simple tentempié. Solo en África existen cientos de variedades, desde los dulces ideales para postres hasta los ricos en almidón que sirven de alimento básico para más de 70 millones de personas. En algunas regiones, son la principal fuente de calorías, nutrientes e ingresos.

Este cultivo vital lleva años azotado por la BXW, una enfermedad bacteriana causada por  Xanthomonas campestris . Las plantas infectadas se marchitan, se llenan de una sustancia bacteriana amarilla, sus frutos se pudren y la planta muere en cuestión de semanas. La cosecha suele ser nula. La enfermedad se propaga a través de insectos, herramientas contaminadas o agua, y ya se ha extendido por África Oriental. No existe tratamiento, solo prevención.

El desarrollo de variedades resistentes ha resultado extremadamente difícil. Los plátanos para cocinar son estériles y solo se pueden propagar mediante esquejes, lo que hace que el mejoramiento genético convencional sea lento y limitado. Las pocas variedades desarrolladas hasta ahora son más tolerantes, pero no inmunes, y a menudo difieren en sabor y textura, lo cual resulta inaceptable para las comunidades que dependen de ellas.

Éxito a través de la biotecnología

Ahora, la biotecnología moderna ofrece una nueva esperanza.

Mediante ingeniería genética tradicional, científicos del NARO de Uganda y de la QUT de Australia introdujeron dos genes de pimiento en plátanos para cocinar. Estos genes potencian la respuesta inmunitaria de la planta. En ensayos de campo de cinco años, los plátanos modificados demostraron ser totalmente resistentes al marchitamiento bacteriano del plátano (BXW), manteniendo el mismo sabor, textura y rendimiento que los plátanos convencionales.

La edición del genoma ha logrado resultados aún más rápidos.

Un equipo del IITA en Kenia desactivó genes específicos del banano que suprimen las defensas inmunitarias durante una infección. Las plantas modificadas mostraron resistencia total, un crecimiento saludable y ningún cambio indeseado.

Estos son éxitos notables, la primera posibilidad real de salvar a los bananos africanos del colapso. Sin embargo, aún no se sabe con certeza si los pequeños agricultores podrán utilizar estas variedades. Se necesitan más pruebas y persisten los obstáculos regulatorios. Mientras tanto, el escepticismo hacia la biotecnología, a menudo impulsado por campañas de activistas occidentales, ralentiza el progreso. Los avances científicos por sí solos podrían no ser suficientes si el temor público impide su adopción.

La cría selectiva siempre ha cambiado la naturaleza.

La oposición a la ingeniería genética suele deberse a ideologías o malentendidos. Pero la biotecnología no es algo nuevo ni antinatural. Es una extensión más precisa de lo que los humanos siempre hemos hecho: modificar las plantas para adaptarlas a nuestras necesidades.

Mucho antes de que se comprendiera el ADN, los agricultores eran, a su manera, ingenieros genéticos. Seleccionaban plantas por su sabor, rendimiento y resistencia, transformando hierbas silvestres en trigo, bayas en fresas y raíces amargas en patatas. Ninguno de los alimentos que consumimos hoy existe en su forma silvestre. Todos fueron creados por la intervención humana.

El mejoramiento genético tradicional combina genomas completos, miles de genes mezclados al azar. Es posible obtener frutos más grandes, pero también nuevas vulnerabilidades a las enfermedades. La biotecnología moderna, en cambio, permite a los científicos realizar cambios deliberados y específicos. En lugar de reorganizar todo el genoma, pueden activar o desactivar genes concretos, o añadir genes de otras especies, tal como lo hace la naturaleza a través de la evolución.

Más seguro, más rápido y más preciso.

Irónicamente, la tecnología que nos brinda mayor precisión y control suele ser percibida como más peligrosa. En realidad, ocurre todo lo contrario. La cría tradicional es impredecible; la ingeniería genética es deliberada y verificable.

Se han realizado más de 4000 evaluaciones de riesgo de plantas genéticamente modificadas en más de 70 países. Todas llegaron a la misma conclusión: los transgénicos no representan un mayor riesgo para la salud humana ni para el medio ambiente que los cultivos convencionales. Tras tres décadas de uso y miles de millones de comidas, la evidencia es abrumadora: la biotecnología moderna es segura.

Una lección del plátano

La historia del banano es más que una crisis agrícola. Es una lección sobre cómo la ciencia puede ayudar a preservar lo que la naturaleza por sí sola no puede. A medida que aumentan las enfermedades, las plagas y el estrés climático, necesitaremos todas las herramientas a nuestro alcance. La biotecnología puede acelerar la adaptación y proteger los cultivos que alimentan a miles de millones de personas.

Si rechazamos estas herramientas por miedo, corremos el riesgo de perder no solo plátanos, sino mucho más, desde la seguridad alimentaria hasta la propia biodiversidad.

Si las adoptamos con razón y responsabilidad, aún podremos salvar una de las frutas favoritas de la humanidad y, en el proceso, asegurar el futuro de nuestra alimentación.

Nota del editor: El Dr. Simon Maechling es gerente de innovación en Bayer Crop Science.

Fuente: SeedWorld

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Especial de Semillas en revista MUNDOAGRO destaca el rol estratégico de la industria semillera

La nueva edición especial de MundoAgro dedicada a la industria semillera reúne distintas miradas sobre los desafíos que enfrenta el sector y el papel de la semilla para una agricultura que necesita producir más y mejor, utilizando los recursos de manera cada vez más eficiente. Innovación, calidad, trazabilidad, reglas claras y colaboración público-privada aparecen como elementos centrales para continuar fortaleciendo la competitividad de la industria. El especial incorpora además la mirada y experiencia de empresas socias de ANPROS, mostrando desde su propia realidad los avances, capacidades y desafíos de la producción de semillas en Chile.

Lorena Basso, presidenta de la International Seed Federation (ISF), destaca a la semilla como una herramienta fundamental para responder al cambio climático, las nuevas enfermedades y las crecientes necesidades productivas. Además, releva especialmente el profesionalismo, la capacidad técnica y los altos estándares alcanzados por Chile, particularmente en semillas hortícolas.

Eduardo de la Sotta, presidente de ANPROS, aborda la transformación de la industria chilena hacia producciones más diversas y de mayor complejidad técnica, destacando entre sus principales fortalezas la calidad, pureza genética, trazabilidad, experiencia y altos estándares técnicos y fitosanitarios que Chile ha construido durante décadas.

Mario Schindler, director ejecutivo de ANPROS, pone el foco en la necesidad de contar con reglas claras y una protección adecuada de la propiedad intelectual vegetal para incentivar la investigación, el fitomejoramiento y el acceso a nueva genética, junto con marcos regulatorios que permitan avanzar en nuevas tecnologías basados en evidencia científica.

Por su parte, Sandra Bustos, jefa del Departamento de Semillas y Plantas del SAG, destaca la importancia de fortalecer la trazabilidad, la información y la identificación de quienes participan en el mercado, contribuyendo a que los agricultores puedan conocer con mayor certeza el origen, identidad y calidad de las semillas que adquieren.

El especial entrega así una mirada amplia sobre una industria que combina innovación, conocimiento, tecnología y altos estándares de calidad, junto con la experiencia directa de empresas que forman parte del desarrollo y posicionamiento del sector semillero chileno.

 

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Científicos desarrollan cinco nuevas variedades de quinoa chilena

Además de su comercialización, la iniciativa en manos de la Pontificia Universidad Católica (UC) espera generar cultivos más resistentes a la crisis hídrica.

Tras una década de investigación y trabajo en terreno junto a agricultores locales, especialistas de la Pontificia Universidad Católica de Chile (UC) desarrollaron cinco nuevas variedades de quinoa adaptadas a las exigencias productivas actuales. Registradas ante el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), estas semillas ya se cultivan en campos nacionales y consolidan sus primeros envíos comerciales hacia Europa.

El proyecto, encabezado por el académico e investigador de la Facultad de Agronomía y Sistemas Naturales de la UC, Francisco Fuentes, se inició en 2015 con el objetivo de generar una oferta genética competitiva. Mediante un exhaustivo proceso de cruzamientos, selección agronómica y validación participativa, el equipo logró obtener plantas de alto rendimiento y granos que responden a tendencias alimentarias específicas, tanto en tamaño como en coloración.

«Se partió con un pool de colores importante y que obviamente tuvieran un alto rendimiento y un buen comportamiento agronómico. Comúnmente este proceso termina en un ciclo de diez años y en 2025 se concreta el registro oficial de estas cinco variedades», detalló Fuentes.

Ciencia con arraigo territorial

En reconocimiento a las tradiciones y diversidad del país, las variedades fueron bautizadas como Chucao, Trauco, Nieves, Pangal y Pincoya. Esta propuesta amplía el abanico disponible para los agricultores, incorporando granos blancos de mayor calibre, junto con alternativas de tonalidades rojas y negras.

«Lo interesante es que de manera temprana integramos a los productores. Ellos mismos apoyaron las decisiones porque usamos metodologías participativas. Eso hizo que hoy día entraran fácilmente en el mercado agrícola», agregó Francisco Fuentes.

Alianzas estratégicas, envíos a Europa y el desafío climático

La gestión del proyecto trasciende los laboratorios gracias al respaldo de la Fundación Copec-UC y a una sólida articulación público-privada. En esta etapa han intervenido actores como Agrotop, la Cooperativa Granos del Sur y la firma española Algosur, permitiendo que la investigación científica responda a las demandas reales de la cadena de valor.

Esta sinergia concretó la exportación de 150 toneladas de quinoa chilena a Europa, destacando la variedad blanca Nieves y la roja Trauco. En paralelo, diversas empresas comercializan estos superalimentos en el mercado interno.

De cara al futuro, los investigadores ya proyectan una nueva generación de cultivos enfocados en la resiliencia frente a la crisis hídrica y el cambio climático. Las metas apuntan a obtener plantas de ciclo agronómico más corto y granos libres de saponina, un compuesto amargo cuya eliminación suele encarecer el procesamiento industrial.

«Queremos ser pioneros en tener una base genética para la quinoa nunca antes vista y ser competitivos en el mercado. Eso es lo que estamos consolidando ahora, pensando en el crecimiento de la producción y en los desafíos que vienen para la agricultura chilena», concluyó Fuentes.

Fuente: Cooperativa Ciencia