Además de su comercialización, la iniciativa en manos de la Pontificia Universidad Católica (UC) espera generar cultivos más resistentes a la crisis hídrica.
Tras una década de investigación y trabajo en terreno junto a agricultores locales, especialistas de la Pontificia Universidad Católica de Chile (UC) desarrollaron cinco nuevas variedades de quinoa adaptadas a las exigencias productivas actuales. Registradas ante el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), estas semillas ya se cultivan en campos nacionales y consolidan sus primeros envíos comerciales hacia Europa.
El proyecto, encabezado por el académico e investigador de la Facultad de Agronomía y Sistemas Naturales de la UC, Francisco Fuentes, se inició en 2015 con el objetivo de generar una oferta genética competitiva. Mediante un exhaustivo proceso de cruzamientos, selección agronómica y validación participativa, el equipo logró obtener plantas de alto rendimiento y granos que responden a tendencias alimentarias específicas, tanto en tamaño como en coloración.
«Se partió con un pool de colores importante y que obviamente tuvieran un alto rendimiento y un buen comportamiento agronómico. Comúnmente este proceso termina en un ciclo de diez años y en 2025 se concreta el registro oficial de estas cinco variedades», detalló Fuentes.
Ciencia con arraigo territorial
En reconocimiento a las tradiciones y diversidad del país, las variedades fueron bautizadas como Chucao, Trauco, Nieves, Pangal y Pincoya. Esta propuesta amplía el abanico disponible para los agricultores, incorporando granos blancos de mayor calibre, junto con alternativas de tonalidades rojas y negras.
«Lo interesante es que de manera temprana integramos a los productores. Ellos mismos apoyaron las decisiones porque usamos metodologías participativas. Eso hizo que hoy día entraran fácilmente en el mercado agrícola», agregó Francisco Fuentes.
Alianzas estratégicas, envíos a Europa y el desafío climático
La gestión del proyecto trasciende los laboratorios gracias al respaldo de la Fundación Copec-UC y a una sólida articulación público-privada. En esta etapa han intervenido actores como Agrotop, la Cooperativa Granos del Sur y la firma española Algosur, permitiendo que la investigación científica responda a las demandas reales de la cadena de valor.
Esta sinergia concretó la exportación de 150 toneladas de quinoa chilena a Europa, destacando la variedad blanca Nieves y la roja Trauco. En paralelo, diversas empresas comercializan estos superalimentos en el mercado interno.
De cara al futuro, los investigadores ya proyectan una nueva generación de cultivos enfocados en la resiliencia frente a la crisis hídrica y el cambio climático. Las metas apuntan a obtener plantas de ciclo agronómico más corto y granos libres de saponina, un compuesto amargo cuya eliminación suele encarecer el procesamiento industrial.
«Queremos ser pioneros en tener una base genética para la quinoa nunca antes vista y ser competitivos en el mercado. Eso es lo que estamos consolidando ahora, pensando en el crecimiento de la producción y en los desafíos que vienen para la agricultura chilena», concluyó Fuentes.
Los investigadores lograron mejorar la regeneración de plantas de patata, cítricos, fresa y álamo, superando así un obstáculo importante para el desarrollo de variedades de cultivos modificadas genéticamente.
La edición genética de una planta es solo un paso en el desarrollo de un cultivo mejorado. Los científicos también deben regenerar una planta completa a partir de un pequeño número de células editadas, un proceso que puede ser lento, poco fiable o imposible en algunas especies.
Investigadores de Texas A&M AgriLife Research, la Universidad de Maryland y el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos han desarrollado un sistema diseñado para acelerar la regeneración de diversos cultivos, como la patata, los cítricos, la fresa y el álamo. Los resultados se publicaron en Nature Communications .
Activación de los genes de regeneración natural de las plantas
El sistema, denominado CRISPR-Combo, permite a los científicos editar un gen específico al tiempo que activan los genes morfogenéticos de la propia planta. Estos genes controlan cómo se dividen las células y se desarrollan en raíces, brotes y, finalmente, en plantas completas.
En lugar de insertar copias adicionales de genes que promueven el crecimiento, CRISPR-Combo utiliza la misma herramienta CRISPR responsable de la edición genética para aumentar la actividad de los genes morfogenéticos ya presentes en el genoma de la planta, según un comunicado de prensa.
“La regeneración es uno de los mayores obstáculos que impiden que una prometedora edición genética en el laboratorio se convierta en una variedad de cultivo realmente útil para los agricultores”, afirmó Kranthi Mandadi, doctora, directora del Centro de Investigación y Extensión AgriLife de Texas A&M en Weslaco y profesora del Departamento de Patología Vegetal y Microbiología de Texas A&M. “Este trabajo demuestra que podemos lograr que los propios genes de una planta se regeneren de forma más rápida y fiable, y este enfoque resulta muy prometedor para cultivos perennes como los cítricos, con los que históricamente ha sido muy difícil trabajar en el laboratorio”.
Cómo abordar un cuello de botella en el mejoramiento de cultivos
La regeneración es particularmente difícil en cultivos perennes y de alto valor. Los cítricos, los álamos y muchos cultivos de frutas y frutos secos pueden tardar años en completar un solo ciclo de mejoramiento genético y, a menudo, se han resistido a la transformación y regeneración en laboratorio.
Al activar los genes de regeneración preexistentes de una planta en lugar de depender de hormonas añadidas o material genético adicional, CRISPR-Combo podría ofrecer un enfoque más eficiente y escalable. Los investigadores señalaron que el sistema también podría ayudar a identificar genes morfogenéticos en otros cultivos de importancia comercial que responden mal a los métodos de regeneración convencionales.
Mejora de la regeneración de la patata
Los investigadores primero analizaron posibles genes morfogenéticos utilizando un sistema rápido y de alto rendimiento de “raíces pilosas” desarrollado por AgriLife Research. Esta técnica induce el crecimiento de raíces en esquejes de plantas sin necesidad de que los investigadores regeneren una planta completa.
Manikandan Ramasamy, doctor en filosofía e investigador asociado de AgriLife Research en el centro AgriLife de Texas A&M en Weslaco, fue el autor principal del estudio.
“En las patatas, analizamos 17 genes candidatos e identificamos cuatro que potenciaron la producción de raíces pilosas”, explicó Ramasamy. “Tres de ellos también mejoraron la regeneración de brotes al ser probados, elevando la eficiencia de regeneración a un 45 %-70 %, en comparación con un 30 %-35 % en los controles”.
La regeneración de los cítricos alcanza el 80%.
El equipo también evaluó 10 genes candidatos en cítricos, un cultivo conocido por ser difícil de transformar y regenerar. Cinco de estos genes aumentaron significativamente la formación de raíces pilosas.
En condiciones de laboratorio, la activación de cada uno de esos genes aumentó la eficiencia de regeneración de brotes a al menos un 80%, en comparación con menos del 60% en las plantas de control.
Las combinaciones genéticas acortan el tiempo de regeneración.
En la fresa silvestre y el álamo, los investigadores activaron dos genes morfogenéticos simultáneamente. En la fresa, ciertas combinaciones genéticas redujeron el tiempo necesario para producir una planta modificada genéticamente y completamente regenerada en más de un mes, en comparación con los métodos estándar.
Los resultados fueron aún más notables en el álamo. Los brotes se regeneraron en menos de un mes sin las hormonas vegetales externas que normalmente se requieren en el cultivo de tejidos. Las líneas de álamo con ambos genes activados también presentaron las tasas más altas de células modificadas y se desarrollaron en plantas más altas con mayor biomasa en el invernadero, sin anomalías evidentes.
La investigación respalda un desarrollo más rápido de los cultivos.
Los resultados sugieren que CRISPR-Combo podría ayudar a los investigadores a transferir con mayor eficiencia modificaciones genéticas prometedoras de células individuales a plantas completas. Una regeneración más rápida y fiable podría ser especialmente valiosa para el desarrollo de variedades de cultivos con mayor productividad, resistencia o tolerancia a las enfermedades.
La investigación fue financiada principalmente por el programa de Regeneración de Plantas Fértiles Independiente del Genotipo de la Fundación para la Investigación en Alimentación y Agricultura. También se recibió financiación adicional de la Fundación Nacional de Ciencias de los Estados Unidos, el Instituto Nacional de Alimentación y Agricultura del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), el Departamento de Energía de los Estados Unidos, el Instituto AgriLife de Texas A&M para el Avance de la Salud a Través de la Agricultura y el programa de Enfermedades Transmitidas por Insectos de AgriLife Research.
El informe destaca las aplicaciones en la selección de semillas, el control autónomo de malezas y la agricultura de precisión, al tiempo que solicita un mayor apoyo federal para la infraestructura rural, la investigación y el desarrollo de la fuerza laboral.
Según un nuevo informe de políticas revisado por pares del Consejo de Ciencia y Tecnología Agrícola (CAST, por sus siglas en inglés), la inteligencia artificial influye cada vez más en la forma en que se cultivan, siembran, gestionan y cosechan los cultivos en Estados Unidos.
La IA en la agricultura: transformando el sistema alimentario de los datos a las decisiones y a la acción examina cómo la IA puede mejorar la eficiencia agrícola, fortalecer la resiliencia de los cultivos y favorecer un mejor uso del agua, los fertilizantes y otros insumos. Asimismo, advierte que las políticas federales no están a la altura de la adopción de esta tecnología.
Desde la selección de semillas hasta los equipos autónomos.
El informe señala la selección de semillas asistida por IA, la fumigación autónoma de malezas y la robótica agrícola como ejemplos de tecnologías que ya se están utilizando comercialmente.
“La inteligencia artificial ha avanzado tan rápido que ya no es solo una herramienta de investigación; ahora está integrada en la práctica agrícola”, afirmó el autor Alex Thomasson, profesor y director del Instituto de Autonomía Agrícola de la Universidad Estatal de Mississippi. “Desde la fumigación autónoma de malezas hasta la selección de semillas asistida por IA y la inspección de seguridad alimentaria en tiempo real en las líneas de procesamiento, la tecnología ya está cambiando la forma en que trabajan los agricultores, cómo se distribuyen los alimentos y qué esperamos de ese sistema. El debate político debe ponerse al día”.
El informe describe la evolución de la IA, desde una herramienta que analiza datos agrícolas hasta sistemas de “IA física” capaces de actuar mediante maquinaria autónoma y robótica.
Los datos y la infraestructura rural siguen siendo obstáculos.
CAST identificó los datos agrícolas fiables, la banda ancha rural, la propiedad de los datos y el desarrollo de la fuerza laboral como prioridades para ampliar el uso de la IA en la producción de cultivos. El informe también solicita financiación continua para la investigación y mayor claridad sobre cómo se recopilan, controlan y utilizan los datos agrícolas.
“El desarrollo de la IA, su uso en la agricultura y quién tendrá acceso a ella con el tiempo estarán fuertemente influenciados por las decisiones políticas, muchas de las cuales son tomadas por los legisladores”, afirmó Thomasson. “Necesitamos fondos para la investigación, conectividad de banda ancha en las zonas rurales, claridad en cuanto a la propiedad de los datos e inversión en la fuerza laboral capaz de construir y mantener estos sistemas. Nada de esto es posible sin políticas adecuadas”.
La revista Campo & Tecnología invita a participar en la XVIII versión de su Seminario de Cultivos Anuales 2026, que se realizará el próximo martes 6 de octubre, a partir de las 14:00 horas, en el Hotel Sonesta Osorno.
Bajo el lema “Con la mirada puesta en los mercados, en la rentabilidad y la innovación”, el encuentro abordará distintos temas relacionados con los cultivos anuales, incluyendo mejoramiento genético, rotación de cultivos, nuevas variedades, costos de fertilización, alternativas forrajeras y producción de papa.
El programa contará con seis expositores:
Emilio Cuevas U., ingeniero agrónomo MSc. en Ciencias: “Impacto del precio de los fertilizantes en los resultados de los cultivos”.
Dr. Claudio Jobet F., fitomejorador y encargado del Programa de Fitomejoramiento de Trigos de Invierno de INIA Carillanca: “El mejoramiento genético como escudo del trigo moderno, para el Sur de Chile”.
Roberto Cornejo M., ingeniero agrónomo, Product Manager de INGENTEC: “Rotación de cultivos con foco industrial: Nueva genética y cultivos alternativos para la agroindustria”.
Carlos Velásquez C., ingeniero agrónomo, Zonal KWS Chile: “El Raps, una alternativa rentable en la rotación de cultivos y las nuevas variedades con una mirada en los mercados”.
Rolando Demanet F., ingeniero agrónomo, docente de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad de La Frontera: “Cultivo de maíz como alternativa forrajera para el Sur de Chile”.
Álvaro García F., gerente de Agrícola El Parque: “El cultivo de papa bajo la lupa de los productores, con foco en: Rendimiento, Variedades y Rentabilidad”.
Cabe destacar que cuatro de los expositores forman parte de la industria semillera y representan a socios de ANPROS: INIA, INGENTEC, KWS Chile y Agrícola El Parque, aportando su experiencia y conocimiento en distintos ámbitos de los cultivos anuales.
La acumulación de agua en los suelos dificulta ingresar a los potreros, mientras que los agricultores necesitan obtener más capital de trabajo.
Con más de treinta años sembrando maíz de manera independiente, Juan Fredes tiene claro que la temporada 2026-2027 está más lenta de lo usual.
“En muchos lugares los suelos están saturados de agua y todavía no se puede entrar a sembrar, a pesar de que se trata de partir antes de Fiestas Patrias”, sostiene el agricultor de Pichidegua, Región de O’Higgins.
Fredes añade que ha postergado la compra de urea y mezcla, la base de la fertilización del grano, por el clima y a la espera de que las semanas de retraso le permitan optar a precios más baratos de los insumos.
La demora de Fredes es la regla en la partida de la temporada 2026-2027 del maíz y la que las decisiones de siembra avanzan a paso de tortuga.
“En la venta de insumos se nota un retraso en la siembra del maíz en todo el nivel país”, corrobora Sergio Garín, gerente general de Coagra.
No solo el clima le ha puesto freno a la siembra del grano, sino también factores económicos que van desde los costos más altos, hasta la apuesta por lograr eventuales contratos de siembra en cultivos como el trigo candeal o el tomate para pasta.
El reloj corre en contra para los agricultores. Cada semana de retraso en la siembra se amplifica en la cosecha. A partir de fines de diciembre, los días comienzan a ser más cortos, por lo que el desarrollo de los maizales se vuelve más lento, lo que tiene importantes repercusiones económicas, pues se cosecha el grano con mayor grado de humedad y el obligatorio secado corre por cuenta del productor.
“Hay que analizar cómo concluye la campaña norteamericana pues atraviesa temperaturas muy elevadas, con ausencia de lluvias”, sostiene Ricardo Baccarin, experto en comercio de commodities agrícolas en Argentina.
Por estos días, los agricultores no solo miran el clima, pues además tienen una especial atención sobre lo que pasa en los mercados externos. En cuanto a granos, Chile es un tomador de precios y no alcanza a abastecer su consumo local.
Las importaciones mandan a la hora de fijar los precios que reciben los productores en la cosecha. Hasta ahora todo indica que las señales son positivas.
Baccarin agrega un elemento de análisis: el mercado de commodities en general está muy firme, de la mano del petróleo. “Esto va a arrastrar necesariamente a las materias primas agrícolas, muy dependientes de los fertilizantes, labores y fletes, todos elementos vinculados a la provisión de energía. EE.UU. va a atravesar seguramente una etapa inflacionaria, por esta razón los cereales y granos constituirán un buen refugio”.
A inicios de septiembre, el costo alternativo de importación de un kilo de maíz amarillo argentino puesto en Melipilla llegó a $255,4, un alza de 8,2% respecto de la misma fecha de 2025. En el caso de la importación del Yellow Nº 2, el otro estándar del negocio, el alza anual es de 13,9%, llegando a $274,6 el kilo.
El USDA proyecta para este año una cosecha de EE. UU. equivalente a 406 millones de toneladas, la segunda más grande de su historia, gracias a que el aumento de superficie ayudará a revertir la menor productividad debido a la falta de lluvias. Adicionalmente, el consumo local y las exportaciones han agarrado velocidad y se espera que el stock final llegue a solo 42 millones de toneladas.
Paralelamente, Brasil, que en 2025-2026 produjo 140 millones de toneladas de maíz, está con un fuerte consumo local.
Tanto en el caso de EE. UU. como en el de Brasil, una parte importante del aumento de la demanda se debe al alza del precio del petróleo, pues el grano es usado como materia prima para la elaboración de etanol.
Por otra parte, las olas de calor que han afectado a Europa recortaron las proyecciones de producción en 3,6 millones de toneladas para la actual cosecha. Mientras tanto, la producción de Ucrania sigue en vilo por la guerra con Rusia.
China también mete ruido, pues este año ha enfrentado eventos de calor extremo e inundaciones en regiones productoras. De hecho, en los siete primeros meses de 2026, las importaciones de maíz por parte de la potencia oriental subieron 61,3% comparado con el mismo período del año anterior, sumando 1,36 millones de toneladas.
En tanto, en la consultora FYO, con sede en Argentina, apuestan a una producción de 62 millones de toneladas de maíz para la temporada 2026-2027. Pese a que la superficie disminuiría 2,2%, básicamente por el aumento del algodón y del girasol, las mayores lluvias asociadas a El Niño permitirían un aumento cercano al 5% de toneladas por hectárea.
En todo caso, Ricardo Baccarin cree que la demanda de la industria ganadera, gracias al aumento del precio de la carne, puede presionar un aumento en la superficie maicera trasandina.
Mayores costos
Carlos Smith, agricultor y dirigente en la Región del Ñuble, explica que lo natural sería que buena parte de la superficie que se liberó con el fin del cultivo de la remolacha fuera a dar al maíz en la temporada 2026-2027, lo que hasta ahora no se ha visto.
“Los costos de las semillas de maíz han subido 10%, a eso hay que agregar que el petróleo y los fertilizantes están más caros, por lo que los agricultores van a necesitar más capital de trabajo este año. Los que producían remolacha estaban acostumbrados a que Iansa los apoyara con el financiamiento desde la siembra, lo que no va a ocurrir en esta ocasión”, sostiene Smith.
El tema de la dificultad para acceder a capital de trabajo se repite entre quienes analizan la industria maicera chilena.
“El alza del valor del maíz es un factor positivo para los agricultores, pues pese al aumento de costos respecto del momento de la siembra el año pasado, la rentabilidad se mantiene. Eso sí, los agricultores van a necesitar un mayor capital de trabajo para la siembra, aproximadamente 20% más. Esa puede ser una limitante para los agricultores que están con problemas de caja”, sostiene Garín.
En todo caso, en un contexto de que los frutales no tienen una gran rentabilidad y no se ven mayores avances de inversión en esos rubros, los cultivos extensivos como el maíz son atractivos.
Eso sí, en esta temporada el reloj corre cada vez más rápido y los agricultores tienen que tomar cuanto antes la decisión de sembrar o no maíz.
INIA, Curimapu y la Universidad de Concepción trabajan en un prototipo de peletizado que permitirá incorporar a la semilla bacterias benéficas adaptadas a las condiciones de los suelos chilenos. La tecnología busca blindar la semilla y así mejorar el establecimiento de la nueva variedad de alfalfa Kauke en el secano.
Una semilla puede llevar mucho más que la promesa de una nueva planta. Puede llevar consigo microorganismos capaces de ayudarla a enfrentar las condiciones difíciles del secano. En esa dirección trabaja INIA junto a Curimapu y la Universidad de Concepción, desarrollando y optimizando un prototipo de peletizado para la semilla de alfalfa Kauke, una tecnología que recubre la semilla y permite incorporar rizobios y bacterias promotoras del crecimiento, además de otros componentes que favorecen su establecimiento.
El desafío es particularmente importante para Kauke, la primera variedad de alfalfa desarrollada por INIA para condiciones de secano. La nueva variedad busca ampliar las posibilidades de producción de forraje en zonas donde la disponibilidad de agua es limitada y presenta atributos agronómicos destacados: 30% más producción de forraje y 40% más persistencia que las variedades comerciales disponibles actualmente.
El investigador de INIA Quilamapu, Dr. Lui Inostroza, experto en mejoramiento genético, explica que para que una planta pueda sobrevivir en estas condiciones, el primer paso es lograr que se establezca bien. “En el secano, la alfalfa se siembra en otoño y debe desarrollar durante los meses de otoño-invierno una raíz suficientemente vigorosa para enfrentar posteriormente cuatro a seis meses sin riego. De ahí que fortalecer las primeras etapas de crecimiento es uno de los principales desafíos del proyecto”.
Un abrigo para la semilla
En términos sencillos, peletizar una semilla es recubrirla con una capa protectora. En este proceso se pueden incorporar distintos componentes que acompañarán a la semilla desde su llegada al suelo, entre ellos microorganismos beneficiosos, micronutrientes y protectores.
Para el caso de Kauke, el proyecto busca desarrollar un pellet que permita incorporar rizobios fijadores de nitrógeno y bacterias promotoras del crecimiento (PGPR), además de micronutrientes como molibdeno y zinc. El objetivo es que estos componentes permanezcan viables durante el almacenamiento y puedan cumplir su función una vez que la semilla sea sembrada.
“Los rizobios son bacterias que establecen una relación beneficiosa con las raíces de la alfalfa. A través de esta asociación, la planta puede aprovechar el nitrógeno atmosférico mediante la fijación biológica de nitrógeno, un proceso fundamental para su nutrición”, precisa el especialista.
Las bacterias promotoras del crecimiento, en tanto, buscan acelerar las primeras etapas de desarrollo de la planta. Trabajos previos de INIA han mostrado que determinadas PGPR, junto con micronutrientes, pueden favorecer el crecimiento de la alfalfa desde la siembra hasta las primeras hojas desarrolladas.
Uno de los elementos diferenciadores de esta innovación es que no se trata simplemente de agregar cualquier microorganismo a la semilla. Durante más de una década, INIA y la Universidad de Concepción han colectado y caracterizado rizobios asociados a alfalfares de distintas zonas de Chile, desde Arica hasta la Patagonia. La colección reúne alrededor de 60 cepas obtenidas en ambientes con diferentes condiciones de suelo y clima.
Entre ellas se encuentra un rizobio recolectado en el valle de Camarones, en Arica, que ha demostrado una alta adaptación a suelos secos y efectividad en la fijación de nitrógeno. Para el proyecto también se consideran bacterias promotoras del crecimiento que forman parte del Banco de Recursos Genéticos Microbianos de INIA. La idea, agrega el investigador Luis Inostroza, es aprovechar ese conocimiento acumulado para seleccionar microorganismos que no solo funcionen en condiciones ideales de laboratorio, sino que estén adaptados a los ambientes donde ayudarán a crecer a la alfalfa.
Encontrar la fórmula correcta
Desarrollar el pellet no consiste simplemente en cubrir la semilla. El proyecto busca determinar cuál es la combinación que permite proteger la semilla y, al mismo tiempo, mantener vivos y activos los microorganismos.
Para ello se utiliza una máquina de tambor con rotación centrífuga, que permite probar distintas cantidades y concentraciones de adhesivos, rizobios, micronutrientes y carbonato de calcio, además de ajustar variables como la granulometría y las revoluciones por minuto del equipo.
También se evalúa cuánto tiempo pueden mantenerse viables los microorganismos durante el almacenamiento. Uno de los objetivos planteados es que el pellet pueda conservar la viabilidad microbiana por más de 12 meses, condición relevante para disponer de una semilla que mantenga sus características desde que sale de la planta hasta que llega al agricultor. Además, se evalúa la germinación de la semilla peletizada y el vigor de establecimiento de Kauke bajo condiciones que simulen las temperaturas de las siembras de otoño.
El proyecto ya cuenta con resultados preliminares alentadores. Las primeras evaluaciones muestran que el peletizado no afecta la germinación y permite aumentar entre 35 y 40% el peso de la semilla, cumpliendo con estándares de la industria. Además, se desarrollaron adhesivos orgánicos y de síntesis amigables con el medio ambiente y los microorganismos. El equipo evalúa también parámetros de calidad industrial, como la adherencia, dureza y desprendimiento de polvo del pellet.
Una tecnología pensada para el secano
Actualmente, una parte importante de la semilla de alfalfa comercializada en Chile llega peletizada desde otros países. Sin embargo, el transporte y almacenamiento pueden afectar la viabilidad de los rizobios presentes en la semilla.
Frente a esta situación, la propuesta busca generar una alternativa nacional y escalable para peletizar la semilla de Kauke incorporando bioinsumos desarrollados y seleccionados en Chile. “Más que desarrollar solamente una nueva forma de recubrir semillas, el proyecto busca agregar tecnología y valor a una variedad creada para responder a uno de los grandes desafíos de la agricultura: producir forraje donde el agua es escasa”, indica Inostroza.
El propósito final, acota el especialista, “es que Kauke pueda llegar al productor con una semilla preparada para enfrentar sus primeros meses de vida, acompañada por microorganismos que ayuden a la planta a establecerse y aprovechar mejor las condiciones disponibles”.
El proyecto permitirá desarrollar una semilla de alfalfa Kauke con valor agregado biotecnológico, reduciendo la dependencia de insumos extranjeros y fortaleciendo la soberanía alimentaria. Se espera beneficiar directamente a más de 200 agricultores, especialmente del valle del Itata, donde Kauke podría alcanzar hasta cinco veces la producción forrajera de una pradera natural (10 frente a 2 ton/ha), mejorando el potencial de la actividad ganadera.
La iniciativa “Desarrollo y validación técnica de un prototipo de peletizado para semillas de alfalfa ‘Kauke’ con microorganismos nativos adaptados a condiciones de secano” es financiada por Corfo, a través de Innova Región Ñuble, y cuenta con INIA como asociado técnico-científico y la Universidad de Concepción como colaboradora. El proyecto tiene una duración de 24 meses.
Curimapu Semillas, empresa originaria de la Región de Ñuble y líder a nivel sudamericano en la multiplicación y selección de semillas, se adjudicó los derechos de multiplicación y comercialización de la variedad de alfalfa Kauke en Chile y el mundo.
El equipo está integrado por especialistas de INIA y profesionales de Curimapu y la Universidad de Concepción, con experiencia en biotecnología vegetal, tratamiento de semillas, mejoramiento genético de alfalfa, microbiología, rizobios, fijación de nitrógeno y bacterias promotoras del crecimiento. Lo conforman Daniela Arriagada, Francisco Costa, Luis Inostroza, Jean Castro, Macarena Gerding, Matías Guerra y José Méndez.
Con la participación de representantes de organizaciones de productores, empresas de la agroindustria y servicios públicos, se realizó una nueva sesión de la Comisión Nacional del Maíz, instancia presidida por el ministro de Agricultura, Jaime Campos, y coordinada por el director (s) de la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias (Odepa), Claudio Farías.
Durante el encuentro se revisaron antecedentes sobre el comportamiento del mercado nacional e internacional del maíz, las perspectivas para la temporada 2026/27 y las principales inquietudes planteadas por los distintos actores de la cadena.
Asimismo, Indap presentó sus acciones para el rubro maicero, SAG abordó materias relacionadas con el Reglamento Especial del Maíz y el INE informó sobre el nuevo sistema estadístico agropecuario.
La reunión permitió abordar materias vinculadas a la comercialización, el acceso al financiamiento, los costos de los insumos, la productividad y competitividad, así como distintos instrumentos de apoyo para los productores.
El ministro de Agricultura, Jaime Campos, valoró el carácter público-privado de la instancia y destacó los avances registrados en materia de información para el sector.
“Valoro especialmente este encuentro, porque permite que los distintos actores de la cadena puedan conversar directamente y compartir sus puntos de vista. Me alegra que se valore que la información que estamos generando sea útil para el sector y que, además, haya ido mejorando. Contar con información de calidad es fundamental para tomar mejores decisiones y seguir avanzando en conjunto”, señaló el ministro Campos.
Por su parte, el director (s) de Odepa, Claudio Farías, destacó que los temas planteados tendrán continuidad en la Subcomisión de Comercialización del Maíz, como espacio para profundizar el diálogo entre los actores de la cadena.
“Vamos a tomar estos temas en la Subcomisión de Comercialización. La idea es comenzar a construir una visión común sobre el funcionamiento de los mercados, compartir la información disponible y generar las condiciones para que productores e industria puedan avanzar hacia acuerdos que permitan seguir mejorando la coordinación y la comercialización del maíz”, afirmó Farías.
La Comisión Nacional del Maíz sesiona dos veces al año, antes de la siembra y previo a la cosecha. Entre los compromisos de la sesión anterior se encontraba precisamente fortalecer los sistemas de información sectorial, promover instancias de diálogo entre productores e industria y avanzar en acciones destinadas a mejorar la eficiencia logística y la coordinación entre los actores de la cadena.
Aunque las bases siguen siendo las mismas, nuevos desarrollos están mejorando la eficiencia de sistemas clave como el riego, las máquinas de viento y los productos de aplicación.
Luis Muñoz G.
Controlar exitosamente las heladas, eventos que año a año generan millonarias pérdidas en los campos, puede convertirse en la mejor gestión al interior de un proyecto agrícola. Por lo mismo, contar con las herramientas adecuadas resulta fundamental.
Si bien las tecnologías disponibles en el mercado para combatir estos fenómenos, en general, siguen siendo las mismas que hace 15 años, en el último tiempo los esfuerzos de la industria han apuntado a mejorar su eficiencia.
“El fuego ha evolucionado desde las quemas hacia formas más eficientes de combustión, como el calefactor central. Las máquinas de viento actuales se ven similares a las de hace 10 años, pero hoy operan con motores más eficientes, y sus hélices se optimizan constantemente para lograr mayor eficiencia y menor ruido, además de incorporar más sensores.”, afirma Germán González, gerente de la división agrícola de Tecnipak, empresa que comercializa tecnología de control de heladas en el país.
Algo similar ha ocurrido con otras tecnologías, como el control por agua, que gracias a avances tecnológicos ha logrado reducir de forma significativa el consumo.
Entre las herramientas más nuevas figuran algunos productos de aplicación directa sobre las plantas que, a través de aminoácidos u otras sustancias, fortalecen sus tejidos celulares, mejoran sus defensas y las preparan para resistir el estrés del frío extremo.
El poder del agua
Dentro de los distintos sistemas de control de heladas existentes, uno de los que más destaca es el riego por aspersión, el cual actúa a través del agua y su capacidad de liberar calor durante el proceso de congelamiento, evitando que las plantas se expongan a temperaturas que puedan dañarlas.
“Nosotros con este sistema emulamos la lluvia, mojando toda el área, lo que permite que se genere un efecto en que las gotas transfieren calor al medio. El sistema se prende cuando la temperatura está a 2°C y se apaga cuando el hielo ya se ha ido, lo que muchas veces ocurre en la mañana del día siguiente”, señala Felipe Cáceres, gerente general de Tierra Verde, empresa de ingeniería hidráulica, especialista en riego y que comercializa tecnología para el control de heladas.
Según Cáceres, el riego por aspersión es, por lejos, la herramienta más efectiva para el control de heladas, debido a que es capaz de brindar protección contra todos los tipos de heladas.
“Además, es más barato que otros sistemas como las torres, cuyo funcionamiento también es mucho más caro, ya que necesita combustible. Esto sin considerar que, cuando hay heladas polares, se requieren calefactores”, indica Cáceres.
Para el ejecutivo, lo mejor es que en la actualidad los sistemas más nuevos basados en riego por aspersión pueden proteger a las plantas de las heladas usando un tercio o menos de agua que la tecnología original, gracias a la incorporación de tecnologías de alta eficiencia.
“Este sistema de riego de bajo volumen se logra gracias a un pulsador, que es un microaspersor de caudal intermitente, y un distribuidor especial de agua”, afirma.
Lo anterior es sumamente importante si se considera que los sistemas de aspersión tradicionales, al estar encendidos por largos periodos de tiempo en los predios, no sólo consumen altas cantidades de agua, sino que pueden producir encharcamientos y derivar en enfermedades asociadas al exceso de humedad en las raíces de las plantas.
Pero el riego por microaspersión no solo permite controlar heladas.
Felipe Cáceres comenta que desde hace un par de temporadas vienen probando este sistema como un método de enfriamiento evaporativo, permitiendo que pueda ser usado para mejorar las condiciones de acumulación de frío en otoño e invierno.
“Hemos visto que el sistema se puede usar en días cuando, por ejemplo, tenemos temperaturas bajo 7°C, pero posteriormente estas suben a más de 14°C. De esta forma, en los momentos de mayor temperatura, este sistema permite bajar el ambiente en alrededor de 6°C, evitando que se afecte el proceso de acumulación de horas frío”, explica Cáceres.
Cáceres comenta que el costo de este sistema, que es utilizado principalmente en frutales como cerezos, paltos y cítricos, alcanza aproximadamente los 4.000 dólares por hectárea y su implementación está sujeta a una serie de requisitos.
“Es fundamental que el campo tenga una fuente de agua en invierno o en periodos de heladas, lo que puede ser un problema en algunas zonas si consideramos que la Dirección General de Aguas cierra los canales superficiales en invierno. Además, se debe contar con un sistema de riego por goteo, ya que aprovechamos la infraestructura existente de este sistema”, explica Cáceres.
El ejecutivo comenta que en la actualidad existen alrededor de 2.000 hectáreas bajo este sistema de protección en el país.
Viento y calefacción
Otra de las herramientas que se suelen usar en los huertos frutícolas para el combate de las heladas son las máquinas de viento, una tecnología que mezcla el aire frío que se encuentra a nivel del suelo con el aire más templado de la capa de inversión térmica, haciendo que la temperatura descienda más lentamente y evitando así el efecto de la helada en las plantas.
Las máquinas de viento están compuestas por una hélice montada sobre una torre de más de 10 metros de altura y son capaces de mantener una temperatura cercana a los 2°C, entregando cobertura en una superficie que puede variar entre 5 y 7 hectáreas, dependiendo del modelo y las condiciones particulares del huerto.
Cabe destacar que estas máquinas, dependiendo de su origen y modelo, funcionan con gas, diésel o electricidad y tienen distintas potencias. De hecho, quienes las conocen de cerca señalan que una de las desventajas de estos sistemas es que emiten bastante ruido, por lo que su uso puede ser complejo en zonas donde los campos colindan con áreas residenciales.
Germán González comenta que afortunadamente estos equipos continuarán perfeccionándose en el futuro, aunque advierte que hay que tener paciencia.
“En el caso de las máquinas de viento, se ha trabajado en la electrificación de los equipos; sin embargo, la potencia requerida para su operación sigue siendo demasiado elevada como para sustituir completamente los motores a combustión sin sacrificar cobertura”, indica.
El ejecutivo también comenta que la caída del negocio de las cerezas ha afectado severamente la demanda por equipos nuevos.
“Sin embargo, esto también ha impulsado el mercado de máquinas de viento de segunda mano, lo que está permitiendo que esta tecnología llegue a huertos que anteriormente no la consideraban una opción”, indica González.
Dentro de las innovaciones, González comenta que en la actualidad la empresa que representa dispone de monitoreo y control remoto para las máquinas de viento.
“Esta es una opción muy atractiva en huertos de gran superficie, ya que facilita enormemente la logística de operación. Este sistema se gestiona a través de una app en el celular, lo que lo hace muy conveniente”, señala.
Una tecnología complementaria para estas máquinas de viento son los calefactores centrales, los cuales pueden acoplarse a la estructura principal.
“Estos permiten mejorar el desempeño de las máquinas de viento cuando es necesario enfrentar heladas severas”, dice González.
Cabe destacar que estos equipos corresponden a sistemas que se instalan bajo una máquina de viento y aportan calor justo en ese punto. De esa forma, el calor asciende y la máquina de viento lo distribuye sobre el huerto.
Las torres, dependiendo de su origen y modelo, funcionan con gas, diésel o electricidad y tienen distintas potencias. Crédito: Tecnipak.
Fortalecedores de plantas
Dentro de las soluciones más nuevas para el control de heladas figuran distintos productos de aplicación, los cuales no “generan calor” por sí mismos (como sí lo hacen algunos sistemas activos), sino que operan sobre principios físicos y fisiológicos que ayudan a la planta a tolerar mejor el frío o a reducir la formación de hielo.
Así, por ejemplo, muchos de los productos que existen hoy en el mercado contienen sustancias bioestimulantes que basan su funcionamiento en el fortalecimiento de la planta. Otros, en tanto, corresponden a compuestos que actúan como películas o polímeros protectores del tejido vegetal frente a eventos de bajas temperaturas.
En ese universo, uno de los más conocidos y consolidados del mercado -con casi 30 años- es ColdKiller, un producto líquido de tipo nutricional que aumenta la resistencia de los tejidos vegetales para soportar fríos extremos.
“Este producto actúa principalmente modificando la densidad del agua al interior del tejido vegetal para bajar el punto de congelación. En otras palabras, aumenta la resistencia del propio tejido y permite enfrentar descensos de temperatura más bruscos que podrían dejar a la planta susceptible a morir”, afirma Carolina Bustos, gerente general de la empresa.
La ejecutiva comenta que la naturaleza de este producto es preventiva, por lo que la mejor forma de utilizarlo es calendarizando sus aplicaciones, comenzando cuando empiezan a descender las temperaturas hacia fines de marzo.
“Hay que comenzar a usarlo apenas exista tejido vegetativo con capacidad de absorción. Así, por ejemplo, en especies caducas, desde yema algodonosa cuando ya es posible absorber este tipo de producto. En los perennes, en tanto, como siempre hay hojas, existe de forma permanente la posibilidad de absorción. En cultivos como hortalizas o forrajeras, se puede aplicar una vez que presenten dos hojas verdaderas”, indica Bustos.
Carolina Bustos comenta que las pruebas han demostrado que su producto es capaz de evitar daños severos en distintas especies bajo condiciones de hasta 5 horas a -3°C y con niveles muy bajos de humedad.
Fuente: El Mercurio Campo
https://www.elmercurio.com/Campo/Noticias/Noticias/2026/05/05/910345/evolucion-control-de-heladas.aspx
Primer encuentro de la serie global de cinco webinars “Combate a las prácticas ilegales en semillas: de la concientización a la acción”, organizada por la Federación Internacional de Semillas.
La Federación Internacional de Semillas (ISF) realizará el primer webinar de su serie global “Combate a las prácticas ilegales en semillas: de la concientización a la acción”, compuesta por cinco encuentros.
Esta primera sesión, titulada “Integridad del sector semillero: por qué es importante en la práctica”, se llevará a cabo el martes 1 de septiembre de 2026, entre las 13:00 y las 15:00 horas CEST.
El webinar abordará el impacto de las semillas falsificadas e ilegales y sus posibles consecuencias para el desempeño de la producción agrícola y los medios de vida de los agricultores. También analizará el papel del sector semillero en el fortalecimiento de la integridad de las semillas, la trazabilidad y el cumplimiento normativo.
La conversación contará con la participación de:
Thor Kofoed, presidente del Grupo de Trabajo sobre Semillas de Copa-Cogeca.
Julius Nyabicha, Cereal Growers Association.
Natalie Waterschoot, Bayer.
La sesión será moderada por Nils Elmegaard, presidente del Grupo de Coordinación de la ISF para el compromiso contra las prácticas ilegales en semillas.Infórmate aquí sobre la serie completa
Una baja en la siembra, junto con buenos precios y un posible buen rendimiento debido a lluvias primaverales, generan expectativas para una buena temporada para la avena, la que venía con una baja sostenida de superficie.
Una buena noticia son, para la avena, los anuncios de lluvias primaverales, especialmente en una temporada en que se proyecta que la producción mantendría la tendencia de los últimos años, a la baja. Claro que si las lluvias se extienden más allá de diciembre, la situación podría cambiar.
“Considerando las complejidades comerciales que ha enfrentado el cultivo de avena en la última temporada, es altamente esperable una reducción en la superficie sembrada, aunque no tan pronunciada como podría ser el caso de otros cultivos más demandantes de un paquete tecnológico más intensivo y de mayores costos”, dice Walter Maldonado, gerente comercial de CDSC Chile y especialista en mercados de granos.
Por su parte, Julio Oberg, asesor en granos, “en general, en Chile va a haber menos avena sembrada. Para el sur, principalmente en Los Ríos y Los Lagos, la gente se cansó de sembrar después de una cosecha complicada por las lluvias”, dice Julio Oberg, asesor de granos.
El experto comenta que en la Región de Los Ríos, los productores que se dedican al ganado y a la siembra de trigo y avena, se enfocaron en las praderas, atraídos por los mejores precios de los animales.
“Yo creo que fácilmente va a haber un 30% menos de avena en Los Ríos y Los Lagos. La causa principal fue una mala cosecha en la temporada pasada, en el sentido de que llovió mucho, hubo mala calidad y perdieron mucha plata. El precio también fue malo. Entonces, el punto de equilibrio no les dio y definitivamente optaron por no sembrar”, agrega.
En el caso de La Araucanía, que es donde está la mayor superficie sembrada de avena a nivel nacional, la caída se dio porque los márgenes cayeron por debajo del costo de producción, los que estuvieron, además, golpeados por el alza en los costos de fertilizantes, por lo que esta temporada optaron por sembrar más cebada.
“En La Araucanía hay unas 6 mil hectáreas de cebada más que el año pasado. Entonces, como hay más contratos, esas hectáreas impactan directamente sobre la avena”, dice Oberg.
Agrega que en La Araucanía habría un 20% a 25% menos de avena sembrada.
Si bien aún no es posible contar con una estimación de proyección de área a sembrar, debido a que todavía está abierta la ventana de siembra del cultivo, los expertos concuerdan en que sería menor.
El panorama internacional
En general, la proyección de cosecha para esta temporada, cuya cosecha está comenzando en el hemisferio norte, es positiva.
“Tenemos una situación de oferta mundial que está en el lado favorable del mercado, lo que quiere decir que los precios internacionales de la avena se encuentran bajos actualmente. Quizás lo único que juega a favor de los productores y que podría generar algún tipo de soporte en los precios es que los inventarios mundiales están relativamente bajos, especialmente en Canadá”, dice Alex Strodhoff, gerente comercial de Agrotop.
A nivel internacional, los precios no han repuntado. Por ejemplo, dice Strodhoff, esta semana el precio de la avena en Finlandia y el Reino Unido estaba alrededor de los US$205. En el oeste de Australia está alrededor de los US$190 en el puerto de Melbourne. En Alemania y Suecia, en el orden de los US$180, y en Canadá también se encuentran en niveles bajos.
Chile, en cambio, está con mejores perspectivas.
“Hemos tenido una tendencia relativamente opuesta. En la cosecha recién pasada hubo problemas por las lluvias en el verano. Eso generó la pérdida de un volumen importante de avena por pregerminación y mancha. Entonces, la oferta de grano disponible se redujo. Eso, sumado a la sobrecapacidad de producción de avena que existe en nuestro país, ha hecho que los precios de la avena en Chile estén por sobre los internacionales y hayan subido desde el verano, más que bajado. Esto también ha sido soportado porque el tipo de cambio se ha mantenido firme”, explica Strodhoff.
Por su parte, Walter Maldonado dice que “desde el punto de vista de los fundamentales de oferta y demanda internacional, los datos del USDA proyectan para la temporada 2026/2027, respecto a la temporada anterior, una caída en la superficie mundial a cosechar (-5%), una disminución relevante de la producción mundial a MM 26 de toneladas (-13%), una demanda mundial total que caería un 6,1% y stocks mundiales finales que caerían un 6,8%. Lo anterior presume una contracción del comercio internacional, generada principalmente por el incremento de stocks no comercializados de la temporada anterior”.
Buenos rendimientos
Hasta el momento, la proyección climática en el país habla de lluvias primaverales y no hay certeza todavía de que se extiendan hacia el verano.
“La lluvia en primavera para la avena es muy buena. La avena demanda mucha agua y tener un buen suministro hídrico durante la etapa de llenado de grano es muy importante, porque eleva el peso de los granos. Pero durante la cosecha es importante que no llueva. Los granos se pregerminan, tal como sucede en el trigo, o se manchan. Eso los hace perder condición molinera”, dice Strodhoff.
El especialista recalca que “es importante transmitirles a los productores que la avena el año pasado se cosechó demasiado tarde, y eso genera dos consecuencias. Una es que la humedad del grano baja demasiado. Un grano muy seco genera problemas en el procesamiento, porque se quiebra durante los procesos molineros. Además, el agricultor pierde volumen, porque no se le paga más por un grano más seco y, al contrario, genera problemas molineros”.
Es importante, explica, que la avena no se coseche con humedades inferiores al 10%, o 9,5%, ni superiores al 13%. Sobre el 13% implica que el grano se puede germinar o deteriorar. Por debajo de esos niveles se genera un grano quebradizo, pérdida de condición molinera y pérdida de volumen y rendimiento para el agricultor.
“Los molinos tienen que llevar el grano a una condición adecuada, lo que no genera valor, sino que un problema. Desde la perspectiva del mercado, probablemente este año se esperan en torno a las 250.000 a 260.000 toneladas de avena procesada. Es importante señalar que eso viene siendo más o menos un 1% o 2% más que el año pasado. Chile se ha consolidado como el segundo mayor exportador de productos de avena del mundo”, plantea Strodhoff.