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Modernización e innovación agrícola en Chile

María Teresa Pino, nueva directora nacional del INIA Chile, plantea sus prioridades para acercar la investigación al productor y modernizar la gestión.

Ampliar la extensión, transformar la información acumulada en herramientas útiles y fortalecer la investigación aplicada son algunas de las prioridades que María Teresa Pino plantea al asumir la dirección nacional del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) de Chile. Con una trayectoria desarrollada dentro de la institución, propone acercar sus capacidades al sector productivo y anticiparse a sus necesidades. En uva de mesa, esa mirada apunta a acompañar el recambio varietal, mejorar la eficiencia y sostener la competitividad mediante la calidad y la sostenibilidad.

María Teresa, en primer lugar, felicitaciones por su nombramiento. Después de tantos años en el INIA, ¿cuál es su diagnóstico y qué le gustaría transformar?

Haber desarrollado mi carrera en el INIA me permitió conocerlo desde adentro y desde diferentes roles: como practicante, como profesional de apoyo y, posteriormente, en distintos cargos, entre ellos, el de Coordinadora Nacional y el de encargada de Cooperación Internacional. 

Esa experiencia me permite enfrentar mejor los desafíos. Además de conocer el funcionamiento interno, conozco también el trabajo que se lleva adelante en las regiones. El INIA está presente desde Arica hasta Punta Arenas, y las necesidades son distintas y diversas en cada territorio.

Como directora nacional tengo un norte muy claro. En primer lugar, abrir el INIA. Para ello, contamos con una ventaja comparativa: somos la única institución pública que hace investigación y desarrollo aplicados con presencia en todo Chile. Eso nos permite conocer mejor a nuestros usuarios. Sin embargo, considero que podríamos hacer más para que nos conozcan. Por eso, voy a comenzar por modernizar la extensión y la transferencia.

Además del trabajo tradicional y presencial en el territorio, debemos utilizar las nuevas herramientas digitales, las aplicaciones y los medios para duplicar o triplicar nuestro alcance. Necesitamos que la ciencia aplicada que hacemos se traduzca en resultados concretos, que lleguen al productor y le sean útiles.

El segundo eje pasa por la incorporación de la inteligencia artificial, el manejo de datos y las nuevas tecnologías. Esto tiene dos dimensiones. Por un lado, INIA, en sus 62 años de existencia, ha acumulado mucha información que podemos aprovechar mediante la inteligencia artificial. De ello hay buenos ejemplos, como el de la agrometeorología.

Por otro, la agricultura digital es una de las pocas herramientas que tiene la agricultura en el mundo para mantener a los jóvenes en el campo; la actividad debe ser un negocio y resultar atractiva.

En tercer lugar, quiero fortalecer nuestros programas de mejoramiento genético. El INIA tiene una trayectoria en la generación de variedades de trigo, arroz y muchas otras especies. El 100 % del arroz que se cultiva en Chile es genética de aquí.

Pero necesitamos avanzar más rápido. Un programa de mejoramiento genético toma entre 12 y 15 años, y debemos acortar esos plazos. Podemos hacerlo con herramientas genómicas y con inteligencia artificial, que permite acelerar los cruzamientos y los análisis de datos.

El cuarto eje consiste en fortalecer nuestros bancos de recursos genéticos. INIA Chile cuenta con una Red de Bancos de Germoplasma que resguarda más de 33.000 accesiones de especies vegetales (cultivadas y nativas) y más de 4000 de microorganismos. Su Banco Base principal está ubicado en Vicuña, en la Región de Coquimbo. Necesitamos fortalecer esos recursos, aprovecharlos y darlos a conocer.

Finalmente, debemos poner mucho énfasis en la sostenibilidad. Chile tiene que ofrecer calidad y algo distinto, porque ya no es posible competir únicamente por volumen. Hoy nos ganan Perú y Ecuador, que tienen menores costos. Nosotros tenemos que entregar una mejor calidad, asociada a la sostenibilidad, y llegar también a mercados que permitan obtener un mayor valor.

Esos son mis cinco ejes. Para llevarlos adelante, también es importante la gestión institucional. Con 850 personas presentes en todo Chile, necesitamos modernizar nuestros procesos para responder a la demanda.

Una de sus propuestas es fortalecer la ciencia aplicada y el contacto con el sector productivo. ¿Dónde está hoy la mayor distancia entre lo que se investiga y lo que necesita el agricultor?

Mi diagnóstico del INIA Chile es positivo, aunque creo que existen diferencias. No debemos preguntarnos solamente qué quiere hacer el INIA o qué quiere hacer el país en la teoría, sino qué necesita el agricultor y qué debemos resolver a corto, mediano y largo plazo.

Tenemos que atender las urgencias y, al mismo tiempo, mantener una mirada estratégica. Las instituciones de investigación del mundo deben adelantarse a lo que viene, y creo que a Latinoamérica le cuesta. Sin embrago, creo que a nosotros, los del Sur –hablo de Embrapa, y de INIA Chile y Uruguay- tenemos esa mirada de ir adelantados. Es importante preguntarnos qué viene en el futuro y en qué ámbitos debemos anticiparnos.

Eso lo aprendí cuando estuve en Estados Unidos. Mi profesor, un asesor de mucha trayectoria, me dijo: “María Teresa, cuando uno trabaja en investigación, no tiene que mirar el presente, tiene que mirar el futuro. Siempre tienes que pensar que no debes quedarte en lo mismo, que hay un espacio para innovar”. Esa es la mirada que quiero transmitir: innovar en función de lo que necesitan el agricultor y la agricultura de Chile, con resultados aplicables.

Adaptación, sostenibilidad, mejoramiento genético, recursos genéticos, modernización e inteligencia artificial forman parte de esa agenda. ¿Cómo establecerá las prioridades?

Todos los ejes son importantes. Una prioridad es la modernización mediante la digitalización y una nueva forma de hacer extensión.

En marzo dejé el cargo de Cooperación Internacional para trabajar en la Subdirección Nacional de Investigación y Desarrollo, por lo que ya tengo un camino recorrido. Durante esos meses, y ahora como Directora nacional, comenzamos a implementar esta mirada de la extensión, con una vitrina tecnológica en cada región.

Cada vitrina aborda una temática vinculada con su territorio. Por ejemplo, en Magallanes, vamos a tener una dedicada a la producción de ovinos para carne y lana. Cualquier persona de Chile o del mundo podrá encontrar en ese centro la tecnología histórica, la que tenemos y la que vendrá.

También buscamos trabajar directamente con los problemas territoriales. A esto se suman los smart fields o campos inteligentes (una iniciativa de agricultura digital que crea ecosistemas público-privados para capacitar y probar tecnologías agrícolas emergentes). Establecimos cuatro en diferentes regiones: uno en el norte de Chile, otro en el centro, otro en el sur y otro más al sur. Allí van a confluir las tecnologías agrícolas que sea posible incorporar. 

Hoy el agricultor, sobre todo el mediano y el grande, recibe una amplia oferta de drones y aplicaciones de distintas empresas, y se pregunta cuál es la mejor. En estos campos inteligentes vamos a evaluar y validar las tecnologías que sean factibles, según las características de esas grandes macrozonas. Se trata, en definitiva de ayudar a los agricultores a tomar mejores decisiones para mejorar la eficiencia y bajar costos mediante la agricultura 4.0.

Estamos trabajando con tecnología coreana, china, europea y también de empresas chilenas. La idea es que el agricultor encuentre allí cuál es la que mejor se adapta a su realidad. El INIA podrá orientarlo sobre qué funciona mejor según su territorio y sus características como productor, porque las necesidades de un agricultor pequeño, mediano o grande son distintas.

Además, disponemos de mucha información que necesitamos convertir en herramientas útiles y disponibles en el celular. Por ejemplo, contamos con una alerta para el tizón tardío de la papa, desarrollada por una investigadora del INIA que trabajó sobre cuándo y dónde realizar el control de esta enfermedad. Vinculó ese trabajo con nuestra red agroclimática, que llega hasta Tierra del Fuego, y generó una aplicación que funciona como un semáforo: el amarillo indica precaución y el rojo señala la necesidad de aplicar un control. De este modo, podemos llegar al productor antes y en el momento adecuado. Tenemos muchas posibilidades de desarrollar herramientas de este tipo. Este es apenas un ejemplo.

¿Cuáles son las prioridades de investigación para sostener la competitividad de la uva de mesa chilena?

Este es un tema que hemos discutido ampliamente. INIA pertenece al consorcio de Biofrutales, donde se aborda esta cuestión. En la actualidad, sabemos que estamos perdiendo competitividad frente a nuestros vecinos, y que el país enfrenta la necesidad de hacer un cambio varietal importante.

Necesitamos llegar a otros mercados. Hoy Chile está considerando destinos como la India, pero el recambio varietal es prioritario, aunque INIA no puede hacerlo por sí solo. La genética de las empresas avanza a un ritmo acelerado, y lo que nosotros podemos aportar es la validación de esas variedades.

Si queremos ser competitivos, tenemos que cambiar la mirada. Debemos trabajar en generar un producto con una huella de sostenibilidad, para que el consumidor reconozca que la uva chilena es de excelente calidad y tiene trazabilidad.

Probablemente, el mercado no sea el mismo. Habrá un mercado premium, con consumidores dispuestos a pagar más por esa diferencia. Chile tiene capacidad para reinventarse cuando necesite hacerlo, pero debemos trabajar en conjunto todos los actores del sector.

En conversaciones con productores y comercializadores aparece la idea de que las condiciones están dadas para que la uva de mesa siga siendo un producto relevante para Chile. A veces, el desafío no es ingresar en un mercado, sino sostenerlo…

Hay algo que no mencioné: debemos ser más eficientes. Tenemos que producir más y con mejor calidad, utilizando menos agua y menos suelo. Y la agricultura digital es crucial para orientar decisiones, por ejemplo, cuándo regar. Para ello, podemos incorporar robótica e inteligencia artificial. Tenemos mucho por hacer.

Frente a los desafíos de largo plazo, como el clima, la disponibilidad de agua y el recambio varietal, ¿qué puede aportar el INIA a la toma de decisiones?

El INIA tiene mucho que aportar. Uno de los ámbitos es el trabajo directo con el agricultor a través de sus parcelas demostrativas, porque no se trata solo de transmitir teoría, también es necesario demostrar. En esas parcelas se aplican y evalúan nuevas tecnologías, semillas mejoradas o sistemas de riego para que los productores locales puedan aprender mediante la observación directa

Debemos mostrar al productor hacia dónde vamos y qué necesitamos hacer. Nuestro aporte consiste en generar soluciones prácticas que hagan que el agricultor reconozca que necesita al INIA.

Además, podemos llegar directamente al Ministerio y a quienes toman decisiones, tanto en el ámbito nacional como internacional. Desde la gestión, tenemos que informar cuál el camino a seguir y anticiparnos. Hoy tenemos competidores en la exportación, pero debemos pensar también en lo que ocurrirá dentro de 10 años. Esa mirada de futuro es la que deben aportar instituciones como la nuestra, junto con otras.

María Teresa Pino, directora nacional del INIA Chile, propone modernizar la extensión y acercar la investigación a las necesidades del sector productivo.

Para terminar, una pregunta que invita a mirar hacia el futuro: dentro de 10 o 15 años, ¿qué le gustaría que un productor, comercializador o distribuidor reconociera como un acierto de su gestión?

Me gustaría que dijeran: “Nos hizo entender que debemos modernizarnos y abrirle un espacio a la innovación, porque nos permite mejorar el negocio y permanecer en el campo”. Me gustaría que reconocieran, fundamentalmente, que logramos acercar la investigación a sus necesidades y convertirla en soluciones concretas para la actividad.

 

 

 

 

 

Fuente: Mundoagro

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Después del recambio: qué genética merece quedarse

Con una oferta varietal cada vez más amplia, elegir qué plantar, qué mantener y qué reemplazar exige mirar mucho más que el atractivo comercial de una uva.

Chris Hanssens es ingeniera agrónoma y máster en Fisiología y Producción Vegetal de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Su trayectoria profesional se ha centrado en la investigación, el desarrollo y la producción frutícola, con especial énfasis en uva de mesa. Actualmente se desempeña como directora técnica del equipo GTS (Global Technical Services) de Sun World, compañía global dedicada al desarrollo y licenciamiento de variedades frutales, para Latinoamérica y China.

El recambio varietal ya avanzó en Chile. ¿Qué preguntas deberían hacerse hoy los productores antes de incorporar una nueva variedad?

Existe una amplia oferta de variedades desarrolladas por distintos programas genéticos, aunque en algunos existe una concentración importante. La oferta es alta, sobre todo en los segmentos de uvas verdes y rojas, que son los que el mercado demanda con mayor fuerza. Las negras hoy tienen muy poca cabida, por lo que una variedad puede ser técnicamente buena y, aun así, tener un espacio comercial acotado.

Cuando uno piensa por qué un productor o una exportadora debería plantearse un recambio varietal, creo que la decisión siempre tiene que ser económica, pero no solamente desde el punto de vista de la comercialización de la fruta. Puede que una variedad sea comercialmente atractiva y tenga buenos precios de venta, pero también hay que poner los costos en la balanza.

La rentabilidad es una ecuación que debe analizarse sin el peso de la historia ni el apego a una variedad. Si no es positiva, hay que identificar qué la explica (rendimiento, calidad, costos o precio) y evaluar si se puede mejorar en un plazo y a un costo razonables. Si no es posible, corresponde el recambio. Un bloque que pierde está siendo subsidiado por otro, y eso diluye el margen del negocio. 

Además, cuando una variedad se pone de moda, está el riesgo de crecer sin una estrategia clara. Precisamente porque formo parte de un programa genético, sé que el éxito de una variedad depende del éxito de quienes la plantan. Por eso, mi recomendación es que cada decisión de plantación nazca de un plan definido y de un trabajo alineado entre los equipos comercial y técnico, y no solo de una tendencia de mercado.

¿Qué distancia puede haber entre el potencial que muestra una variedad en los ensayos y su desempeño sostenido en un campo comercial?

Hace unos 10 años se hacían muchos test blocks con múltiples variedades, combinaciones con portainjertos y pocas repeticiones de plantas por combinación. Sin embargo, ese modelo tiene muchos sesgos. En ensayos pequeños, el manejo de plantas aisladas y el efecto borde pueden generar diferencias importantes entre lo que se evalúa y lo que sucede después a escala comercial.

Por eso, hemos avanzado hacia bloques semi-comerciales: hay muchas cosas que se mejoran y se vuelven más consistentes cuando se trabaja en bloques más grandes. Por otra parte, estos bloques permiten hacer un seguimiento de la poscosecha y de la aceptación comercial. Se pueden enviar cajas, ver cómo llegan y conocer la opinión del recibidor y/o de los supermercados. Eso permite acercar mucho más la evaluación a las condiciones reales del negocio.

¿Cuánto puede cambiar el comportamiento de una misma variedad entre distintas zonas productivas de Chile?

Muchísimo. Las variedades tienen una respuesta edafoclimática muy marcada, y Chile no solo es un país extenso, sino que además ofrece condiciones muy diversas: cercanía al mar, exposición al sol, tipos de suelo, entre otras. Cada una de ellas suma variables a la ecuación. Por eso, zonificar es una herramienta muy valiosa, y contar con test blocks en diversas zonas nos permite conocer cómo se expresa cada variedad en cada lugar y tomar mejores decisiones de plantación.

Si pensamos que un programa genético tiene su centro de hibridación en un determinado lugar, esa variedad probablemente haya sido preseleccionada bajo condiciones específicas. En nuestro caso, por ejemplo, el centro de innovación está en California, con un clima mediterráneo bastante seco. Probablemente las condiciones de un clima tropical no hayan sido evaluadas de la misma manera. Por eso, hay que tomar esa variedad, generada bajo determinadas condiciones, y distribuirla lo antes posible en ambientes distintos para entender cómo se comporta.

 

En Chile, consideraría al menos tres zonas geográficas distintas y cruzaría la información entre ellas. El objetivo no es solo conocer cómo se comporta la planta y evaluar la fruta, sino también levantar información de clima, suelo y fenología, y analizar cómo interactúan todas esas variables.

Una variedad puede producir bien y, aun así, demandar mucho esfuerzo para alcanzar la calidad buscada. ¿Qué importancia tiene hoy la facilidad de manejo?

Esta es una de las características que Sun World ha ido priorizando en la selección de nuevas variedades. No solo porque la mano de obra es cada vez más cara, sino también porque es cada vez más escasa. Muchas labores, como el desbrote, el arreglo de racimos o el raleo, tienen una ventana de oportunidad muy acotada, y si no se hacen en el momento preciso, la calidad se resiente. 

Además, en Chile la uva compite con la cereza por la mano de obra, ya que su cosecha coincide con el período de arreglo de racimos en la zona centro-sur. A esto se suma que no siempre se cuenta con personal capacitado para labores específicas, lo que puede afectar la prolijidad del resultado.

Por eso, no es solo un tema de costos: una variedad más fácil de manejar le brinda al productor mayor seguridad de lograr la calidad buscada. En el arreglo de racimos, por ejemplo, lo ideal es que tengan una forma lo más natural posible para que la intervención sea rápida y simple, y que las instrucciones en el campo sean fáciles de transmitir.

Por último, siempre conviene preguntarse: ¿fácil respecto de qué? Respecto de lo que ya existe comercialmente. El objetivo es que cada nueva variedad no solo iguale a las actuales, sino que también aporte más atributos.

¿Qué atributos de la fruta resultan decisivos para que una variedad tenga aceptación comercial?

A una variedad nueva ya no se le pide únicamente que sea rica, grande o crocante: se le exige todo. Debe tener una apariencia atractiva, buen calibre, sabor balanceado y crocancia, entre otros atributos. Cada vez más, la aceptación depende de que esas características se combinen de manera consistente en una misma variedad.

En cada nueva generación de variedades, los atributos no se reemplazan sino que se suman. Hace 20 años, por ejemplo, que una variedad no tuviera semilla podía ser un atributo diferenciador; hoy es un requisito básico, y lo mismo va ocurriendo con otras características que el mercado valora.

En el caso de Chile, además de la calidad, las exigencias de poscosecha son especialmente altas. Por los largos tiempos de tránsito a los mercados de destino, la fruta debe mantener su firmeza, la condición del raquis y su apariencia durante varias semanas. Esto también define qué variedades son las más adecuadas para esta región.

¿Hay características cuyo comportamiento solo puede entenderse a medida que se acumula experiencia con una variedad?

Sí. Podemos tener muy claro el potencial de una variedad y el producto que queremos obtener, pero habrá países o zonas donde ese potencial se exprese con mayor facilidad porque la variedad está mejor adaptada, mientras que en otros requerirá más trabajo o surgirán desafíos que no se habían observado antes. Por eso, cada zona necesita su propio proceso de ajuste del manejo para alcanzarlo.

 

Como programa genético global, tenemos la ventaja de contar simultáneamente con información de distintas regiones y países. Si la curva de aprendizaje dependiera solo de la información local, sería mucho más lenta. Al tener test blocks y ensayos en distintas partes del mundo, podemos cruzar datos e identificar zonas con condiciones similares para relacionar comportamientos. Cuando una variedad muestra consistencia en ambientes diferentes, disminuye el riesgo al plantarla en nuevas zonas.

Si una variedad no entrega los resultados esperados, ¿cómo distinguen si el problema está en su adaptación, en el manejo o en las expectativas con las que fue plantada?

Es clave combinar el análisis detallado con una perspectiva amplia, y darse el tiempo de entender lo que realmente está ocurriendo antes de sacar conclusiones o proponer soluciones. Un caso puntual o una foto pueden instalar rápidamente una idea que no siempre refleja la situación general.

Lo primero es dimensionar el problema. Si es puntual, lo más probable es que tenga que ver con el manejo o con la historia de ese bloque. La planta tiene una vida, y lo que vemos hoy muchas veces se explica por lo que ocurrió antes. Por ejemplo, un bloque puede mostrar falta de vigor porque la temporada anterior el brote no se desarrolló bien y hoy es un cargador débil que no logra sostener la producción esperada.

En cambio, si el mismo problema se repite en distintos bloques de una zona, o incluso en otras regiones con condiciones similares, es más probable que estemos frente a un tema de adaptación de la variedad.

Por otra parte, están las expectativas. Volviendo a la idea de la foto, puede circular una imagen de una uva de Perú de 32 milímetros y eso cambia lo que se espera, pero ese resultado no necesariamente es realista para Chile. Para bien y para mal, muchas veces extrapolamos resultados, y no es tan simple.

Al final, distinguir entre adaptación, manejo y expectativas requiere mirar la película completa, y no solo la foto del momento.

¿Qué información deberían compartir productores, asesores, exportadores y desarrolladores de genética para tomar mejores decisiones varietales?

La mayor cantidad posible, sin duda. Pero para que esa información sea realmente útil, tiene que estar ordenada y desagregada correctamente. Hoy existen muchas herramientas de inteligencia artificial que permiten avanzar muchísimo en ese análisis, siempre que los datos de base estén bien estructurados.

En ese sentido, Perú es un buen ejemplo: ha avanzado mucho en levantar información a distintos niveles, lo que permite analizar los resultados por productor, campo y bloque. Además, tiene la ventaja de que muchas empresas están integradas verticalmente, desde la producción hasta la exportación, lo que facilita la gestión de la información a lo largo de toda la cadena.

Desde Sun World buscamos compartir con nuestros licenciatarios la información técnica necesaria para apoyar la producción de nuestras variedades: resultados de ensayos y proyectos de investigación, además de guías técnicas que reúnen esos aprendizajes y la experiencia local. También nos reunimos con productores y exportadoras para analizar los desafíos que presentan las variedades comerciales en cada zona.

Es entendible que algunos productores, asesores o exportadoras prefieran reservar ciertos manejos. Pero, en mi experiencia, no existe una fórmula que pueda trasladarse directamente de una situación a otra, porque detrás de cada resultado hay un contexto diferente y un análisis. Por eso, más que replicar manejos, lo valioso es comprender el razonamiento que hay detrás.

En el negocio buscamos que la calidad del producto final sea consistente, pero hay tantos caminos para alcanzarla como realidades productivas.

Si un productor le preguntara qué significa que una variedad sea realmente competitiva para Chile, ¿qué criterios debería mirar antes de decidir?

No hay una variedad de la que se pueda decir simplemente: “Tiene gran aceptación comercial, es la que pide el mercado, por lo tanto, hay que plantarla”. La decisión es multifactorial y requiere equilibrio.

El primer análisis es propio: ¿en qué zona estoy?, ¿qué ventajas tengo?, ¿cuáles son mis limitaciones? A partir de ahí, el criterio debería ser cómo lograr rentabilidad, adaptarse a las condiciones propias y conseguir consistencia en el tiempo.

Si para ser rentable necesito un rendimiento difícil de sostener de manera consistente, el nivel de riesgo probablemente sea demasiado alto. Ser realista y pensar a largo plazo es fundamental.

También es clave mirar el contexto competitivo. Hoy Chile ya no compite solo en prácticamente ninguna ventana de cosecha: se superponen distintos países y variedades que compiten por el mismo segmento. En un contexto de alta oferta, la calidad pasa a ser el principal elemento diferenciador. Por eso, antes de decidir, vale la pena preguntarse si lo que se va a plantar realmente aporta valor y si es posible alcanzar el rendimiento y la calidad necesarias en las condiciones propias.

Ese análisis propio también incluye los factores limitantes. Conocer las fortalezas y debilidades permite trabajar y segregar mejor la fruta, y creo que todavía podemos avanzar mucho en entender el potencial de cada variedad en cada sector y cada bloque. Un buen ejemplo es el potencial de poscosecha: la fruta de algunos bloques puede soportar tránsitos largos, mientras que la de otros debería comercializarse más rápidamente.

La uva de mesa es hoy un negocio maduro, con poco margen para equivocarse. Por eso, los programas genéticos también tenemos una responsabilidad a la hora de filtrar y probar las variedades que ofrecemos. Siempre habrá un ajuste final local, pero nuestro compromiso es identificar los desafíos lo antes posible, buscar soluciones y trabajar colaborativamente para que ese aprendizaje sea eficaz y tenga el menor riesgo posible.
La evaluación de una variedad no termina en su apariencia: facilidad de manejo, productividad, adaptación y condición de la fruta forman parte de la ecuación.

 

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ISTA INVITA A WEBINAR SOBRE LOS AVANCES EN EL ANÁLISIS SANITARIO DE SEMILLAS

La International Seed Testing Association (ISTA) realizará el 9 de diciembre un webinar estratégico enfocado en la transformación y el futuro del diagnóstico fitosanitario en semillas. La jornada profundizará en las innovaciones técnicas clave, la actualización de la Lista de Plagas de Referencia de ISTA y las principales alianzas globales destinadas a robustecer la sanidad vegetal y la seguridad del comercio agrícola.

 
 
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Director ejecutivo y empresas socias de ANPROS participan en Congreso Euroseeds 2026

El Congreso Euroseeds 2026, que se realiza entre el 25 y el 28 de octubre en Valencia, España, ha reunido a representantes de la industria semillera de distintos países. Entre los asistentes estuvieron el presidente de ANPROS, Eduardo de la Sotta, y su director ejecutivo, Mario Schindler, junto a otros integrantes del directorio y representantes de empresas socias, quienes tuvieron la oportunidad de compartir experiencias y estrechar vínculos con colegas de la industria internacional.

La agenda del congreso incluyó temas de gran interés para el sector, como las nuevas técnicas genómicas, los cambios en la legislación europea sobre comercialización de semillas, registro de variedades y la protección de los derechos de obtención vegetal. También se consideraron materias relacionadas con el comercio internacional, la investigación y las futuras políticas agrícolas europeas.

El programa contempló sesiones técnicas por cultivos, presentaciones sobre nuevas tecnologías e innovación, además de espacios para intercambiar experiencias y conocer distintas perspectivas sobre los desafíos que enfrenta la industria semillera.

Esta edición tuvo un significado especial para ANPROS, al ser su primer congreso como miembro de Euroseeds, organización a la que se incorporó este año. Una oportunidad para estrechar lazos con la industria europea, participar más de cerca en las conversaciones sobre el futuro del sector y abrir nuevas posibilidades de colaboración en temas de interés para la industria semillera chilena.

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ANPROS aborda los principales desafíos para el comercio de semillas con agregado agrícola de Chile en Brasil

Durante el encuentro se revisaron los principales desafíos fitosanitarios y comerciales del sector semillero chileno en su relación con Brasil, junto con las oportunidades de avanzar en materias de interés común.

El 27 de octubre, ANPROS recibió la visita de Héctor Echeverría, agregado agrícola de Chile en Brasil, con quien sostuvo una reunión para abordar los principales temas de interés para la industria semillera nacional en el mercado brasileño.

Durante el encuentro, ANPROS realizó una presentación sobre la industria semillera chilena, sus principales características y desafíos, poniendo especial énfasis en las materias que actualmente forman parte de la agenda bilateral con Brasil.

Entre los temas abordados destacaron la situación del mercado brasileño para la semilla de papa y sus actuales exigencias fitosanitarias, la aplicación de un systems approach para semillas experimentales de maíz y la posibilidad de implementar mecanismos de muestreo anticipado que faciliten el ingreso de semillas a Brasil.

Héctor Echeverría, agregado agrícola de Chile en Brasil – Basilio Rojas, Gerente Ejecutivo de ANPROS

Asimismo, se destacó la importancia de fortalecer la coordinación entre las autoridades fitosanitarias de ambos países, SAG y MAPA, para avanzar en soluciones a las materias pendientes.

Como resultado de la reunión, se acordó gestionar a la brevedad un encuentro entre el agregado agrícola y el Comité de la Papa de ANPROS, con el objetivo de profundizar en las principales preocupaciones del sector y evaluar posibles propuestas para avanzar en su solución.

La visita permitió fortalecer el diálogo y la coordinación en torno a temas relevantes para el desarrollo del comercio de semillas entre Chile y Brasil.

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Programa de Mentoría de ANPROS realizó su primer taller presencial enfocado en marca personal

El Programa de Mentoría impulsado por ANPROS bajo el nombre Sembrando Líderes, continúa avanzando con nuevas instancias de aprendizaje, acompañamiento y desarrollo para profesionales de la industria semillera.

Esta iniciativa busca fortalecer el liderazgo y la proyección de carrera de sus participantes, conectando a profesionales con destacada trayectoria en el sector con mujeres que buscan desarrollar sus habilidades, ampliar sus conocimientos y potenciar su crecimiento profesional. A través de la relación entre mentoras y mentees, el programa promueve el intercambio de experiencias, la colaboración y la construcción de redes de apoyo dentro de la industria.

En este contexto, se realizó el primer taller presencial del programa, dedicado al tema “Atributos de Marca & Marca Personal”, actividad que tuvo una excelente acogida por parte de las mentees.

Durante una extensa jornada de trabajo, las participantes tuvieron la oportunidad de reflexionar sobre sus fortalezas, compartir experiencias con sus pares y profundizar en aspectos relacionados con su identidad profesional y la manera de proyectar sus capacidades y talentos.

El encuentro también permitió fortalecer los vínculos entre las participantes y el equipo coordinador, integrado por María Paz Gana, encargada de Comunicaciones de ANPROS y las asesoras del programa Claudia Pulleghini y Carolina Pérez, de Bayer.

Más allá de los encuentros y actividades formativas, el programa busca generar un espacio de confianza y aprendizaje continuo, donde las participantes puedan compartir inquietudes, recibir orientación y avanzar en sus objetivos profesionales.

Con esta iniciativa, ANPROS continúa promoviendo el desarrollo del talento en la industria semillera, apostando por un proceso de mentoría que combina experiencia, colaboración y acompañamiento para impulsar nuevas oportunidades de liderazgo.

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Chile se posiciona como pilar mundial en semillas resilientes para enfrentar la crisis climática

El país destaca como un hub-biotecnológico clave para la seguridad alimentaria global. Su mercado de contraestación, la diversidad geográfica como laboratorio natural y su solidez competitiva permiten que el 100% de los cultivos biotecnológicos de maíz, soya y canola comercializados en el mundo hayan sido desarrollados o multiplicados en suelo nacional

Frente a la urgencia de adaptar la agricultura a desafíos como sequías, variaciones térmicas y plagas, Chile se ha consolidado como un proveedor estratégico de semillas de alto rendimiento y resiliencia climática. Según detalló Miguel Ángel Sánchez, director ejecutivo de ChileBIO, en Radio San Cristóbal, la biotecnología combinada con las ventajas de contraestación acelera la investigación de campo, fortalece la seguridad alimentaria internacional y posiciona al país como un referente científico entre el hemisferio sur y los mercados agrícolas del norte.

ADAPTACIÓN AGRÍCOLA Y EL ROL ESTRATÉGICO DE LA CONTRAESTACIÓN

El desarrollo constante de nuevas variedades vegetales ha sido indispensable para sostener la alimentación humana. Hoy, el cambio climático exige una mayor diversidad de cultivos capaces de tolerar calor, frío, lluvia, salinidad y enfermedades. En este panorama, la biotecnología ofrece herramientas para hacer la mejora vegetal más simple, precisa, eficiente, económica y rápida.

 

En este contexto, Chile resulta fundamental por el mercado de contraestación. Mientras el hemisferio norte —donde habita cerca del 90% de la población mundial— atraviesa el otoño e invierno con su agricultura detenida, Chile vive la primavera y el verano. Esta inversión estacional ofrece condiciones óptimas para que entidades públicas y privadas continúen la investigación de campo de nuevas variedades sin interrupción.

LABORATORIOS NATURALES: DE ARICA A LAS ZONAS CENTRO Y SUR

La diversidad geográfica chilena opera como un conjunto de laboratorios naturales para la ciencia agrícola. En el norte, Arica destaca por sus condiciones climáticas controladas, con temperatura promedio constante de 19 grados Celsius y ausencia de precipitaciones.

Estas características permiten que la investigación en maíz obtenga hasta cuatro cosechas al año con técnicas biotecnológicas adicionales. Lo que en la zona central o en otras partes del planeta tomaría cuatro años, en Arica se logra en uno, reduciendo los tiempos a la cuarta parte. Asimismo, la zona central (Metropolitana y O’Higgins) alberga avances en soya, mientras el sur aborda la canola y antecedentes en remolacha.

IMPACTO INTERNACIONAL DE LAS 350 MIL HECTÁREAS PRODUCIDAS

El alcance de la industria semillera nacional es global. El 100% de las variedades biotecnológicas de maíz, soya y canola comercializadas en el planeta han pasado por Chile en su investigación de campo o multiplicación de semillas para abastecer al hemisferio norte.

En los últimos 20 años, Chile ha sembrado cerca de 350 mil hectáreas para semillas biotecnológicas. Aunque es un número acotado frente al trigo, esas 350 mil hectáreas permitieron cultivar 50 millones de hectáreas en el mundo, equivalentes a 100 años de agricultura de cultivos anuales en Chile. Además, genera 30 mil empleos al año en el país entre agricultores, científicos y profesionales.

DIFERENCIAS ENTRE LA EDICIÓN GENÉTICA Y LOS TRANSGÉNICOS

En biotecnología vegetal existen dos herramientas principales: transgénicos y edición genética. Los transgénicos incorporan genes de otros organismos para expresar proteínas con atributos de calidad o tolerancia. En Chile, la normativa permite la investigación y multiplicación para exportación, pero hay vacíos regulatorios que impiden a los agricultores locales cultivarlos en beneficio propio.

Por su parte, la edición genética imita cambios naturales en las plantas de forma controlada. Para esta tecnología, Chile cuenta con un marco regulatorio claro que autoriza a los productores agrícolas locales a utilizar sus avances.

CERTEZA JURÍDICA E INNOVACIÓN PARA EL FUTURO AGRÍCOLA

Frente a competidores del hemisferio sur como Australia, Sudáfrica o Argentina, Chile destaca por su cercanía comercial a destinos clave, acuerdos internacionales y previsibilidad climática. No obstante, para mantener inversiones y responder a avances como la inteligencia artificial, resulta imprescindible fortalecer las normativas locales y rayar la cancha con claridad, garantizando la certeza jurídica indispensable para resguardar la seguridad alimentaria global.

Fuente: La Tribuna – https://www.latribuna.cl/agroforestal/2026/10/24/chile-se-posiciona-como-pilar-mundial-en-semillas-resilientes-para-enfrentar-la-crisis-climatica.html

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Representantes de IICA abordan con ministro Campos la necesidad de impulsar una agenda regional frente a plagas y riesgos sanitarios

El ministro de Agricultura de Chile, Jaime Campos, y representantes del IICA abordaron la necesidad de fortalecer la cooperación entre los países de la Región Sur frente a enfermedades, plagas y exigencias sanitarias que impactan la producción y el comercio agroalimentario.

 

Fortalecer la cooperación regional frente a los desafíos sanitarios que enfrenta la agricultura fue uno de los principales temas abordados durante una reunión entre representantes del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) y el ministro de Agricultura de Chile, Jaime Campos.

En el encuentro participaron José Urdaz, gerente del Programa Hemisférico de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad de los Agroalimentos del IICA (SAIA); Rodrigo Astete, coordinador del HUB SAIA Región Sur; José Arrúa, especialista internacional SAIA y miembro del HUB Región Sur; Hernán Chiriboga, representante del IICA en Chile; Fernando Barrera, coordinador técnico del IICA en Chile, y Noemí Zúñiga, especialista SAIA.

Durante la reunión, la delegación presentó al ministro los principales lineamientos del trabajo que el Instituto está impulsando en Chile en materia de sanidad vegetal, salud animal, bioseguridad e inocuidad y calidad de los alimentos, así como los avances del recientemente desarrollado taller nacional del HUB SAIA Región Sur.

El encuentro permitió profundizar en la necesidad de mirar estos desafíos más allá de las fronteras nacionales, considerando que enfermedades, plagas, riesgos sanitarios y exigencias asociadas al comercio agroalimentario tienen cada vez con mayor frecuencia un carácter transfronterizo.

En ese contexto, el ministro Jaime Campos destacó la importancia de que este tipo de materias sean abordadas desde una perspectiva regional, poniendo sobre la mesa la realidad y prioridades de cada país para construir soluciones conjuntas.

Campos planteó que, independientemente de las políticas internas que cada Estado implemente para resguardar sus fronteras o de los estándares fitosanitarios y sanitarios que establezca, existen desafíos que requieren coordinación, intercambio de información y respuestas articuladas entre los países, como también la urgente necesidad de establecer prioriades a la hora de implementar planes de trabajo.

Asimismo, valoró la presencia del IICA y su papel como organismo de cooperación técnica para la agricultura de las Américas, manifestando la disposición del Ministerio de Agricultura para continuar trabajando conjuntamente en estas materias.

De las prioridades nacionales a una agenda regional

Durante la reunión, Rodrigo Astete, coordinador del HUB SAIA Región Sur, explicó los objetivos y alcances de esta plataforma, concebida como un espacio para conectar capacidades técnicas, identificar prioridades y promover iniciativas de cooperación entre los países de la región.

La iniciativa forma parte de una estrategia más amplia del IICA destinada a fortalecer los sistemas sanitarios y de inocuidad agroalimentaria, especialmente frente a enfermedades y plagas emergentes, riesgos transfronterizos, exigencias regulatorias y desafíos relacionados con el comercio seguro de alimentos.

“El Programa SAIA del IICA busca precisamente fortalecer los sistemas de salud animal y sanidad vegetal de los países miembros, avanzar en alimentos inocuos y de calidad y promover medidas sanitarias y fitosanitarias armonizadas que contribuyan tanto a la seguridad alimentaria como al comercio agroalimentario”, agregó José Urdaz, gerente del Programa Hemisférico de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad de los Agroalimentos del IICA (SAIA).

Astete explicó que el HUB pretende avanzar desde la identificación de brechas y necesidades hacia la construcción de iniciativas concretas, con posibilidades de transformarse posteriormente en proyectos nacionales o regionales.

En Chile, ese proceso tuvo uno de sus principales hitos con la realización de un taller nacional de trabajo, diseñado bajo una metodología participativa y orientado a identificar prioridades en tres ámbitos principales: sanidad vegetal, salud animal e inocuidad de los alimentos.

Taller reunió capacidades del sector público y privado

Previamente al encuentro con el ministro de Agricultura, los personeros del organismo internacional IICA, realizaron una jornada de trabajo que contó con la participación de especialistas vinculados al ámbito sanitario y agroalimentario, incluyendo jefaturas y profesionales del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), de Achipia, y actores relacionados con inocuidad, sanidad vegetal y salud animal.

El trabajo se organizó precisamente en tres mesas temáticas.

En sanidad vegetal, la discusión consideró amenazas fitosanitarias prioritarias, vigilancia, diagnóstico, preparación y respuesta ante emergencias, certificación fitosanitaria, requisitos de importación y exportación y barreras sanitarias.

En salud animal, se abordaron enfermedades prioritarias, vigilancia epidemiológica, diagnóstico, bioseguridad, resistencia a los antimicrobianos, certificación veterinaria y comercio internacional.

Mientras que en inocuidad de los alimentos se analizaron sistemas oficiales de control, laboratorios, gestión del riesgo, trazabilidad, Codex Alimentarius, coordinación interinstitucional, integración regional y facilitación del comercio.

La metodología buscó que los participantes no solo identificaran problemas, sino también capacidades que deben fortalecerse, acciones prioritarias, posibilidades de cooperación entre países y eventuales fuentes de apoyo técnico o financiero.

 

Priorizar proyectos ejecutables y financiables

Por su parte, José Urdaz expuso la visión regional del Programa SAIA y explicó que este trabajo se está desarrollando en diferentes países, precisamente para levantar información comparable, identificar necesidades comunes y establecer prioridades que puedan transformarse en iniciativas concretas.

Uno de los objetivos es avanzar hacia una cartera de proyectos ejecutables y susceptibles de financiamiento, evitando que los diagnósticos queden únicamente en la identificación de problemas.

Este enfoque ya está siendo aplicado en otros países de la Región Sur como Argentina, Uruguat, Brasil y Paraguay. Con una misma lófica se organizaron talleres destinados a identificar brechas y oportunidades de cooperación en sanidad agropecuaria, bioseguridad e inocuidad, cuyos resultados alimentarán una agenda regional para el período 2026–2030, explicó, José Arrúa, especialista internacional SAIA y miembro del HUB Región Sur.

El proceso desarrollado en Chile también contempla generar un diagnóstico nacional y un mapa de prioridades, además de una cartera preliminar de iniciativas que puedan implementarse de manera individual o coordinada entre los países.

Los resultados de estos talleres nacionales serán utilizados para avanzar en la construcción de una Agenda Regional SAIA 2026–2030 y de una hoja de ruta para el HUB Región Sur.

“El objetivo será definir líneas prioritarias de trabajo, responsabilidades, mecanismos de coordinación y oportunidades para articular a los países con organismos técnicos, socios estratégicos y fuentes de financiamiento. Esta mirada regional responde también a la estrategia actual del IICA y de esta representación en Chile, que busca fortalecer la gestión integral del riesgo sanitario y fitosanitario, mejorar la respuesta frente a amenazas emergentes, avanzar en la armonización de normas basadas en ciencia y fortalecer la cooperación público-privada y entre países”, dijo Hernán Chiriboga, representante de IICA en Chile.

Durante la reunión, Chiriboga, destacó la labor que desarrolla el Instituto como organismo de cooperación técnica, acompañando tanto a instituciones públicas como a actores privados del sector agroalimentario.

Este trabajo comprende áreas que van desde la agricultura sostenible y el fortalecimiento de capacidades hasta el apoyo para el cumplimiento y desarrollo de estándares agroalimentarios, sanidad agropecuaria, inocuidad y facilitación del comercio.

La cooperación técnica del IICA se orienta actualmente a generar soluciones adaptadas a las necesidades de cada país y territorio, trabajando junto con gobiernos y otros actores para avanzar hacia sistemas agroalimentarios más productivos, sostenibles y resilientes.

La reunión con el ministro Campos permitió así conectar el trabajo desarrollado en Chile con una discusión de mayor alcance: cómo transformar prioridades sanitarias nacionales en respuestas regionales coordinadas, capaces de anticiparse a nuevos riesgos y, al mismo tiempo, proteger la producción y facilitar un comercio agroalimentario seguro.

La tarea que seguirá ahora será sistematizar las conclusiones levantadas en Chile, incorporarlas al trabajo de los demás países de la Región Sur y avanzar hacia una agenda que permita convertir esas prioridades en proyectos concretos de cooperación técnica regional.

enagro 2026- 6

ANPROS y representantes de empresas socias participaron en ENAGRO 2026

El equipo de ANPROS y representantes de empresas socias participaron en la XXII versión del Encuentro Nacional del Agro, ENAGRO 2026, organizado por la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA), gremio del que ANPROS forma parte. Este año, la asociación contó con una mesa reservada para sus representantes, quienes compartieron esta importante jornada con distintos actores del sector agrícola.

Bajo el lema “Cultivando valor para el futuro”, el evento reunió el 21 de octubre en Metropolitan Santiago a más de 1.200 asistentes, entre autoridades, dirigentes gremiales, empresarios y profesionales del agro.

Entre las principales intervenciones destacó la del Presidente de la República, José Antonio Kast, quien abordó la importancia de la agricultura para el crecimiento económico, la inversión y el empleo.

Por su parte, el ministro de Agricultura, Jaime Campos, destacó el dinamismo del sector agrícola, que durante el último año creció al doble del ritmo de la economía nacional. En su presentación también puso énfasis en los desafíos que enfrenta el agro chileno, especialmente frente al cambio climático, las amenazas fitosanitarias y los cambios en el comercio internacional. Asimismo, abordó la necesidad de modernizar la infraestructura de riego, diversificar los mercados de exportación y fortalecer la colaboración público-privada para avanzar en estas materias.

Otro de los temas relevantes fue la disponibilidad de agua, abordada por el economista Felipe Larraín, quien analizó los efectos de la escasez hídrica sobre la actividad agrícola y la importancia de avanzar en infraestructura y nuevas soluciones para asegurar este recurso.

La jornada permitió conocer distintas miradas sobre los desafíos del agro chileno y compartir un espacio de encuentro entre autoridades, gremios y representantes del sector productivo.

Fernando Ortega, SNID

INIA Chile nombra a Fernando Ortega como nuevo Subdirector Nacional de I+D

Ortega se desempeñaba como Director Regional de INIA Carillanca desde marzo de 2026, y lleva una amplia trayectoria en el instituto, principalmente en proyectos vinculados a los recursos genéticos y mejoramiento genético de forrajeras, además de liderar diversos cargos directivos. 

 Santiago, 14 de octubre de 2026.- La Dirección Nacional del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA), dependiente del Ministerio de Agricultura, informó que Fernando Ortega Klose es el nuevo Subdirector Nacional de I+D, y que asume este 15 de octubre. 

Fernando es ingeniero Agrónomo de la Universidad de Chile y Ph.D. de la Universidad de Gales-IBERS, Reino Unido, en mejoramiento genético de forrajeras. Cuenta con más de 39 años de trayectoria en INIA, principalmente en el Centro Regional INIA Carillanca, focalizada en el mejoramiento genético de forrajeras, recursos genéticos y la integración de los recursos forrajeros en sistemas ganaderos sustentables. 

Tras el anuncio, el nuevo Subdirector Nacional de I+D de INIA indicó que “asumo este desafío profesional con mucha responsabilidad y orgullo, ya que el INIA es una institución clave en el desarrollo agropecuario de las regiones y el país, ante los desafíos que marcan el presente de la agricultura nacional”.

“Tal como me ha planteado en otras oportunidades la Directora Nacional, Dra. María Teresa Pino, el INIA impulsará ciencia aplicada para fomentar la transformación del sector agropecuario hacia sistemas sostenibles, que permitan desarrollar alimentos de calidad nutricional e inocuidad, forjando un sector competitivo y resiliente ante el nuevo contexto climático. Para ello, en el ámbito interno es fundamental fortalecer la coordinación entre los equipos de trabajo de los once centros regionales de INIA. En el ámbito externo, para mejorar el impacto institucional en I+D, se requiere potenciar la articulación con las cadenas productivas en general, con las universidades  y, muy especialmente,  con los otros servicios de MINAGRI”, añadió. 

Trayectoria laboral

Durante su carrera el Dr. Ortega ha desempeñado diversos cargos directivos en INIA: fue Subdirector Regional de I+D en INIA Carillanca (1998-2001); Director Regional del mismo centro (2000 al 2010, y abril a octubre 2026); y coordinador y Jefe de áreas nacionales en recursos genéticos y cultivos.

Ha registrado tres variedades comerciales de trébol rosado y dos de bromo, y ha sido autor y coautor de libros, artículos científicos arbitrados, capítulos de publicaciones y más de 120 presentaciones en congresos.

El nuevo Subdirector de I+D de INIA participa en distintas instancias científicas a nivel nacional e internacional. Es miembro de sociedades científicas como la British Grassland Society (BGS), la Sociedad Chilena de Producción Animal (SOCHIPA A.G.), la Academia Chilena de Ciencias Agronómicas. Representa a Sud América en el comité continuo de la International Grassland Congress, entidad que preside hasta junio de 2027.

 

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Salmón y productos agrícolas aparecen como los motores de exportación desde Carriel Sur

El aeropuerto Carriel Sur de Talcahuano ha ido posicionándose como un centro de exportaciones e importaciones de suma importancia desde la zona centro-sur del país.

Sin embargo, parte de la carga que sale desde la Región del Biobío utiliza el terminal penquista para trasladarse a Santiago, desde donde continúa hacia sus destinos internacionales.

Frente a ese escenario, los gremios regionales buscan ampliar las operaciones de comercio exterior y reducir la dependencia logística con Santiago.

Según los datos de Aduanas, las exportaciones registraron un valor FOB de US$ 1.511.822, mientras que las importaciones alcanzaron US$ 2.605.483,6 en valor CIF.

En términos de volumen, ingresaron 1.040 toneladas de mercancías y salieron 298 toneladas. La recaudación asociada al comercio exterior llegó a US$520.857,5, mientras que no se registraron exportaciones de servicios en el período considerado.

Los valores FOB corresponden al precio de las mercancías hasta su embarque, mientras que los CIF incluyen el costo de los productos, el seguro y el flete hasta el destino. Por ello, ambos montos no son directamente comparables bajo las mismas condiciones.

Salmón concentra los envíos por vía aérea

Desde Sernapesca Biobío explicaron a Diario Concepción que los vuelos que salen desde Carriel Sur tienen como destino Santiago, por lo que los productos continúan desde allí su recorrido hacia los mercados internacionales.

“En el caso de las cargas de salmón que salen por avión desde la región del Biobío a Santiago, todas son con destino final a EE.UU.”, indicaron desde el organismo.

De acuerdo con las cifras entregadas por Sernapesca, durante 2025 se embarcaron 58,71 toneladas de salmón por esta vía, mientras que en lo que va de 2026 la cifra llegó a 86 toneladas.

El servicio advirtió que todavía restan tres meses para cerrar el año, por lo que el volumen podría seguir aumentando.

El organismo identificó al salmón como el principal producto embarcado por el aeropuerto. El crecimiento de los envíos durante 2026 abre la discusión sobre las posibilidades de ampliar la participación de Carriel Sur en la logística exportadora, aunque las cifras corresponden a carga que utiliza el terminal para trasladarse a Santiago y no necesariamente a mercancías despachadas directamente desde Biobío hacia el extranjero.

Gremios apuntan a servicios y personal

Para Álvaro Ananías, presidente de CPC Biobío, uno de los principales obstáculos para ampliar las operaciones de comercio exterior en Carriel Sur es la disponibilidad de servicios y funcionarios de los organismos públicos que intervienen en estos procesos.

“Yo diría que el principal problema para que esto empiece a ocurrir desde el aeropuerto Carriel Sur, es primero, terminar de habilitar temas que son básicos y relativamente sencillos, que tienen que ver con servicios”, señaló.

El dirigente mencionó al Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), Aduanas y la Dirección General de Aeronáutica Civil entre los organismos que, a su juicio, deben contar con personal en el aeropuerto para desarrollar las funciones necesarias para importar y exportar mercancías.

Ananías sostuvo que Carriel Sur cuenta desde 1989 con un permiso para exportar desde sus instalaciones, por lo que planteó que el desafío también está en modificar las prácticas de los exportadores y agentes de aduana, que habitualmente canalizan sus operaciones por otros terminales.

“Hay un tema de cambio de costumbre, de gestión y de convencer a los agentes de Aduana que muchas veces es más conveniente salir por acá, por Biobío, que salir por la quinta región”, afirmó.

Respecto de los productos que podrían ampliar su participación en el transporte aéreo, el presidente de CPC Biobío destacó el salmón, las frutas frescas y las semillas agrícolas.

Explicó que la carga aérea suele corresponder a productos de alto valor o perecibles, cuyo traslado requiere reducir tiempos para mantener su competitividad.

En el caso del salmón producido en el sur del país, sostuvo que una salida por Biobío podría acortar los trayectos terrestres hacia el aeropuerto de Santiago y disminuir los costos logísticos.

También mencionó cerezas, arándanos, uvas, duraznos, damascos y manzanas producidos en la zona central como mercancías con potencial para utilizar el terminal regional.

Semillas: una propuesta para importar por Talcahuano

Una de las iniciativas que busca ampliar las operaciones de Carriel Sur es la propuesta para habilitar un proyecto piloto de importación de semillas por el aeropuerto.

La Asociación Gremial de Productores de Semillas (ANPROS) se incorporó al Comité de Gremios del Biobío para presentar la iniciativa al SAG.

Según estadísticas elaboradas por ANPROS con datos de Aduanas, durante 2025 las importaciones de semillas superaron los 28 millones de kilos en el país, de los cuales 4,7 millones ingresaron por vía aérea.

Actualmente, las semillas que llegan por avión ingresan a través de la Región Metropolitana y luego deben trasladarse por carretera hacia las zonas productivas.

Los gremios plantean que habilitar un punto de ingreso en Carriel Sur permitiría reducir los desplazamientos terrestres hacia Biobío, Ñuble y La Araucanía.

De acuerdo con sus estimaciones, el tiempo promedio de liberación de la carga podría disminuir de cuatro a dos días, un factor relevante para una actividad condicionada por los períodos de siembra.

La propuesta se apoya en el Decreto N° 2 Exento del Ministerio de Agricultura, publicado el 17 de enero de 2025, que incorporó a Carriel Sur entre los puntos habilitados para la importación de mercancías bajo competencia del SAG.

Roberto Ferrada, director regional del SAG, confirmó que el organismo sostuvo reuniones con profesionales de la División de Protección Agrícola y Forestal y Control de Fronteras, junto con representantes de ANPROS, para analizar la posibilidad de habilitar el aeropuerto como punto de ingreso de semillas para la macrozona centro-sur.

“Acordamos avanzar en un proyecto piloto para evaluar costos, tiempo y evidentemente en este minuto el servicio está a la espera de la propuesta del gremio y de acuerdo a la propuesta, será revisada y respondida en forma y tiempo”, señaló Ferrada.

Una estrategia logística para la macrozona centro-sur

La directora de la Mesa de Comercio Exterior del Biobío, Karem Urzúa, sostuvo que los gremios han trabajado en una estrategia para posicionar a la región como un punto de conexión logística.

Según explicó, uno de los desafíos es contar con metodologías que permitan evaluar la rentabilidad social de las inversiones públicas destinadas al transporte de carga.

Urzúa destacó que Biobío cuenta con alternativas de transporte marítimo, ferroviario, terrestre y aéreo, además de conexiones con pasos fronterizos de regiones cercanas.

En ese contexto, planteó que la planificación logística debe considerar las relaciones productivas entre territorios, más allá de sus límites administrativos.

La dirigente también mencionó el proyecto de acceso ferroviario norte como una iniciativa vinculada al movimiento de carga que requiere evaluación y planificación.

A su juicio, los avances en infraestructura y en los procedimientos aeroportuarios son necesarios para ampliar las alternativas de comercio exterior.

“Yo creo que al 2030 tenemos que estar con esto arriba”, afirmó respecto de las metas de desarrollo logístico planteadas por el sector.

Fuente: Diario Concepción